KIA: apuesta ecológica

KIA: apuesta ecológica

Desde finales de 2010 el fabricante coreano forma parte de un acuerdo encaminado a la producción de hidrógeno destinado a pilas de combustible (FCEV) para los vehículos comercializados a medio plazo, la panacea del futuro en cuanto a emisiones cero.

Los automóviles de hidrógeno son una de las líneas de trabajo de KIA en materia medioambiental, pero no la única, como demuestran sus híbridos ya en producción para algunos mercados y otros similares a punto de debutar ultimando desarrollo. También figuran en su agenda modelos 100% eléctricos.

En este sentido, KIA produjo su primer vehículo eléctrico (EV) basado en la camioneta Besta en 1986, y una versión eléctrica del Sportage en 1999. Ideales para cortos desplazamientos, KIA enfoca este tipo de automóviles principalmente para ciudad, donde su alcance limitado no es problema y la infraestructura de carga es más abundante. El concepto Pop triplaza desvelado en el Salón del Automóvil de París del año pasado anunciaba un enfoque 100% urbanita en este capítulo.

Solución mixta

Los híbridos con un pequeño motor eléctrico de velocidad limitada para desplazamientos urbanos y motor térmico para carretera son una solución provisional en la carrera de larga distancia hacia las cero emisiones. Sogre esto, KIA puso en marcha una flota piloto de híbridos Río en 2005. Además, en el último Salón del Automóvil de Los Angeles desveló una versión híbrida gasolina/electricidad de la nueva berlina Optima, ya a la venta en Estados Unidos y Corea del Sur.

Al respecto, cuenta con motor de gasolina 2.4 y con motor eléctrico conectados mediante una transmisión de seis velocidades automática. Su batería es de iones de litio polímero, un 30% más ligera que los sistemas equivalentes de hidruro de níquel-metal, pero de mayor densidad energética. Puede acelerar a más de 100 km/h sólo en modo eléctrico.

En Corea, un paso más es un inusual esquema híbrido que mezcla gas licuado de petróleo (GLP) y energía eléctrica de la batería en el compacto Forte, similar al cee’d europeo. Se sirve de un motor convencional 1.6 adaptado a GLP y de un motor eléctrico de 15 kW, y aunque no es capaz de funcionar con energía eléctrica por sí solo la combinación es suficiente para reducir las emisiones de CO2 a 94 g/km. En mayo de 2011 KIA anunció planes para ofrecer una versión híbrida del GLP del nuevo microutilitario Picanto.

Sin embargo, la marca deposita sus mayores esperanzas en las pilas de hidrógeno como solución de gran autonomía y emisiones cero, capaces de generar electricidad a partir del repostaje de hidrógeno mediante un proceso de electrólisis, con vapor de agua como único residuo.

Actualmente, el problema reside en que las pilas de combustible son muy caras y la infraestructura de repostaje de hidrógeno casi inexistente. Pero una y otra cuestión están siendo resueltas. El desarrollo de las pilas de combustible es cada vez más barato. Son, de paso, dispositivos cada vez más pequeños y menos dependientes de metales preciosos. Por otra parte, países concienciados como Corea están empezando a establecer una considerable red de estaciones de servicio donde repostar hidrógeno.

Para 2015

En este capítulo, KIA desarrolló su primer FCEV en 2003, basado en el Sportage. Aquel modelo preparó la tecnología y el escenario para la producción del Borrego equivalente, un SUV prototipo basado en el todocamino grande de la marca capaz de completar más de 800 km con un tanque de hidrógeno.

El fabricante no ha decidido  aún qué modelo de su gama romperá el hielo comercial en el apartado de la pila de combustible, pero se ha comprometido a iniciar la construcción de un número limitado de FCEV y se ha fijado por objetivo comercializar modelos de este tipo a partir de 2015.