Guerra de alianzas en la automoción por el control de las baterías de lítio

Guerra de alianzas en la automoción por el control de las baterías de lítio

M. Sío do Peso.– Controlar la tecnología que moverá el coche eléctrico. Este es el gran reto de la industria del automóvil, que explica la existencia de una decena de alianzas inéditas entre ensambladores y fabricantes de baterías. El consorcio constituido por GS Yuasa, Mitsubishi y Magna para crear una planta de pilas de ion litio en Europa, probablemente en la Plataforma Logística de Salvaterra, con el permiso de Austria, es solo una más de las uniones consolidadas en el sector para liderar una carrera tan abierta como llena de incertidumbres.

El elevado coste de desarrollo de los nuevos componentes necesarios para mover el vehículo eléctrico y el riesgo que supone desconocer la demanda que generará un mercado incierto son la clave de alianzas como la austronipona, la de BMW con Bosch y Samsung; la de Renault Nissan con Nec Corporation o la de Toyota con Panasonic y Daimler.

Y es que, aunque los primeros coches eléctricos o híbridos ya llevan meses en el mercado, en realidad está todo por hacer, empezando por reducir el coste de la pieza fundamental, la batería de litio, que según estimaciones de los fabricantes, es la responsable de encarecer el precio final del vehículo en una media de 16.000 euros.

Ceaga, el Clúster de Empresas de Automoción de Galicia, asegura que ya hay estudios que aseguran que en el plazo de siete años el coste de producción de las pilas que van a mover de verdad el coche eléctrico será un tercio del actual.

Es una prioridad. La japonesa Nec Corp, aliada de Renault y Nissan, acaba de anunciar este mismo objetivo en cuanto a plazos, aunque menos ambicioso en cuanto a la reducción, ya que cifra la meta en una rebaja del 50%, una medida que consideran imprescindible para ampliar el mercado de vehículos eléctricos.

«Con frecuencia discutimos que las baterías deberían duplicar su autonomía y reducir sus costos a la mitad en seis o siete años a partir de ahora. Será cuando, probablemente, exista la segunda generación de motorizaciones eléctricas», afirma el vicepresidente de NEC ,Takemitsu Kunio. «A menos que hayamos reducido a la mitad los gastos para el ejercicio económico del año 2017, será difícil una generalización de los vehículo eléctricos», asegura el experto.

El temor a que el alto precio de las baterías sea uno de los principales obstáculos que impidan el crecimiento del mercado de automóviles eléctricos es generalizado. De ahí, pues, las alianzas, algunas tan extrañas como la anunciada recientemente por Renault–Nissan con el fabricante indio Bajaj. Ambos ensambladores han creado un consorcio para fabricar el vehículo eléctrico más barato del mundo, con un coste que oscilaría entre los 1.975 y los 2.375 euros y que competiría directamente con el Tata Nano eléctrico enchufable.