La inversión en plantas fotovoltaicas huye a Alemania, Francia e Italia

La inversión en plantas fotovoltaicas huye a Alemania, Francia e Italia

España es el segundo país del mundo con mayor capacidad instalada en el sector fotovoltaico. Sin embargo, los 3.500 megavatios (MW) totales que generan las placas solares, son casi un espejismo. Prácticamente la totalidad de esta capacidad, hasta 2.700 MW, se instalaron en 2008, un año en el que en España se concentró la inversión en el sector, liderando los fondos destinados a este tipo de plantas de energías alternativas por encima de Alemania, país de referencia. Al año siguiente, 2009, la instalación cayó drásticamente, hasta unos 100 MW.

Los datos surgen del estudio anual realizado por la Comisión Europea sobre el sector fotovoltaico que ayer fue presentado en Valencia en el marco de la European Photovoltaic Solar Energy Conference and Exhibition, la feria y foro de reflexión del sector de la energía solar que durará hasta el viernes y en el que participan empresas de todo el mundo.

Los cambios en la regulación española que limita la instalación anual sujeta a ayudas (primas) han hecho estragos en un sector que depende de la financiación de fondos y bancos fundamentalmente extranjeros que ven en España un "riesgo por la falta de definición de las normas y la incertidumbre que genera la falta de un decreto definitivo", asegura el consejero delegado de Isofotón, Ángel Luis Serrano.

El informe de la Comisión Europea destaca que el drástico incremento en la inversión fotovoltaica vivida en España entre 2006 y 2008 fue fruto del Plan de Energías Renovables 2005–2010, "que establecía unas tarifas muy generosas y permitía instalaciones sin límite". Sin embargo, en 2008, y ante la posibilidad de que el coste de las primas pudiese resultar en exceso oneroso para el Estado, el Gobierno limitó a 500 megavatios la capacidad que se podía instalar cada año. "En 2009, este cambio en la legislación dio como resultado que la capacidad instalada creció en 100 MW, frente a los 2.700 MW del año anterior.

Frente a la explosión del sector vivida en España, Alemania ha mantenido su tendencia de crecimiento y en estos momentos sigue siendo objetivo de la inversión en el sector. Pese a que el país centroeuropeo ha reducido sus primas, lo hace con una legislación a la que los inversores saben a qué atenerse. "Lo peor es la incertidumbre. Cuanta más seguridad exista sobre el retorno de la inversión, más facilidad habrá para que los fondos y los bancos apalanquen estas inversiones", señala Antonio Navarro, director adjunto a la presidencia de Siliken, una de las grandes fabricantes de placas en España. Aunque la empresa, como la mayoría de sus competidoras locales, exporta prácticamente el 80% de su producción, Siliken cree que es necesario que el mercado español repunte. "Las empresas necesitan que su país sea fuerte en su sector para poder avanzar, más en un mercado como el de la fotovoltaica en el que se vive de la innovación, elemento clave para reducir costes, esencial a la hora de lograr una mayor rentabilidad en la inversión y animar a los fondos", señala Navarro.

Las compañías españolas están buscando nuevos mercados no sólo en Europa –con Francia o Italia como países de referencia además de Alemania– o Estados Unidos. México, Marruecos o India están en el punto de mira. "Aquí está todo paralizado", coinciden varios empresarios del sector entrevistados ayer por Cinco Días. "España se va a quedar como un mercado casi residual mientras siga esta incertidumbre", asegura Miguel García, del departamento de ventas de Solaria.

La patronal AEF pide a Industria garantía jurídica

El presidente de la Asociación Empresarial Fotovoltaica (AEF), Juan Laso, solicitó ayer al Ministerio de Industria una respuesta precisa sobre la seguridad y estabilidad jurídica que garantice la adecuada rentabilidad de las instalaciones ya en uso –en referencia a la posible retroactividad de un recorte de las primas– así como un desarrollo apropiado de las proyectadas y las pendientes de promover. Laso destacó que estas medidas devolverían la confianza a los inversores nacionales e internacionales presentes en la industria fotovoltaica española, y se generaría de nuevo tejido industrial en el ámbito de las renovables.