Montilla brinda a un gigante chino del automóvil tres pueblos catalanes

Montilla brinda a un gigante chino del automóvil tres pueblos catalanes

Oficialmente, el viaje oficial de 9.000 kilómetros después de meses de negociaciones sirvió para poco más que esbozar un protocolo de buenas intenciones. Extraoficialmente, se apunta que Catalunya es la clara favorita para ganar el gordo de millones de yuanes y miles de puestos de trabajo que supone la llegada del gigante automóvilístico y que la Generalitat y la empresa ya barajan incluso los nombres de tres municipios como posibles sedes.

La disparidad de versiones obedece a la discreción que ha exigido el constructor chino. Ello explica el tono menor del anuncio que hizo el president tras reunirse en Hefei (capital de la provincia de Anhui) con el gobernador provincial, Wang Sanyun, y los responsables de la marca: «Hemos decidido empezar a escribir un informe conjunto para ver si el proyecto es viable».

Pero la operación, según apuntan fuentes cercanas a la negociación, está bastante más avanzada. Barcelona es la favorita del fabricante, continúan, y el informe anunciado sería poco menos que un trámite para demostrar a los empresarios que los números cuadran. En caso de cerrarse el acuerdo, la inversión rondará el millón de euros e incluirá una fábrica de producción y un centro de distribución y logística para asaltar los mercados europeo, africano y de Oriente Próximo. De la planta saldrán 300.000 coches anuales. Eso supone entre 8.000 y 12.000 empleos, directos e indirectos. Chery planea materializar la inversión en el 2012 y que la planta trabaje a plena actividad en el 2015.

CERCA DE BARCELONA / Chery impuso como requisito que su fábrica se levantara cerca del puerto y el aeropuerto de Barcelona y de las instalaciones que el centro de control de calidad para vehículos Idiada tiene en Tarragona. La Generalitat y el constructor ya manejan tres destinos que cumplen las condiciones: Vila–rodona, L'Espluga de Francolí y Abrera. El Govern ha facilitado la localización y el suministro del suelo con el propósito de que los chinos lo compren o alquilen a medio plazo.

La conexión sinocatalana se estableció cuando los responsables de la marca peinaron el año pasado diversos países de Europa occidental para instalar una planta con la que introducirse en un nuevo mercado. El transporte tiene un coste capital en el sector automovilístico, de forma que un centro de fabricación y distribución cercano a los compradores compensa el fuerte incremento salarial con respecto a las plantas en suelo chino. Aseguran las fuentes citadas que Chery tenía varias novias, una región italiana entre ellas, pero que sus responsables eligieron Barcelona tan pronto como visitaron Idiada, cuyo centro servirá para examinar si sus coches están listos para los estándares occidentales.

El futuro es prometedor, pero aún queda camino por recorrer. En China, ni los contratos están a salvo –no digamos los esbozos de buenas intenciones–, y podría bastar una suculenta oferta de los italianos para dejar a Catalunya sin el gordo.