Volvo, la primera marca global de coches china

Volvo, la primera marca global de coches china

A. B. Nieto – Nueva York –

La compañía americana pagó 6.400 millones de dólares por hacerse con esta automovilística cuya imagen ha girado en torno a la calidad y la seguridad. Han sido dos atributos que no se han traducido en beneficios para Ford, una compañía que lleva años deshaciéndose de marcas no rentables. En Geely creen que sí que le pueden sacar rendimiento y tras largos meses de negociaciones se ha llegado al acuerdo de compra. La financiación, en parte asegurada por la banca estatal china, según informa Reuters, ha hecho posible la firma.

Geely es una compañía ambiciosa de la mayor economía emergente del planeta. China aspira a competir en todos lo sectores productivos y tiene empresas como Geely que, pese a ser pequeñas, se han empeñado en jugar a medio y largo plazo un papel cada vez mayor en la economía globalizada. De hecho se rumoreó que su fundador y presidente Li Shufu, tenía interés por Opel y Saab, las marcas europeas de General Motors.

Li, que se ve a sí mismo como el Henry Ford de China y como a este mítico industrial estadounidense, le gusta pensar a lo grande. El año pasado apenas vendió más de 300.000 unidades, la mayoría en China pues en el resto del mundo carece de la reputación de otras marcas. No obstante, Li se ha propuesto vender más de dos millones de coches en 2015. Apalancar esta sorprendente promesa en Volvo no va a ser tarea fácil puesto que la marca sueca no matricula medio millón de coches anualmente.

Fechas y objetivos

Es posible que Li no calcule bien las fechas pero va cumpliendo sus objetivos. Este industrial se propuso entrar en los mercados europeos y estadounidenses en 2007 y 2008 respectivamente. No lo ha conseguido hasta ahora con Volvo.

En su contra tiene que la imagen de Volvo puede salir perdiendo con esta transacción, no obstante, la empresa china va a mantener las fábricas europeas de la marca y la mano de obra además de una gestión independiente. Además va a ser ayudada por Ford para algunos desarrollos tecnológicos.

Geely, que también producirá en China, tiene así la complicada tarea de jugar la batalla de las relaciones públicas y de la rebaja de costes en Volvo para hacer que esta marca sea competitiva en el que será su futuro gran mercado, China. Es algo que le permitirá llegar a su objetivo de ser un pequeño jugador global.

Detroit mira al Este para vender

Hubo una época en la que las automovilísticas siguieron los dictados de la máxima de que para ser grande había que estar en Asia. Ahora, las de Detroit han visto lo grande que ya es Asia y están mirando hacia esta dirección cuando han tenido que deshacerse de los activos con los que pensaban hacerse mucho más grandes de lo que eran ya globalmente.

General Motors lo ha hecho con poca fortuna. La empresa de Detroit llevaba meses negociando la venta de Hummer a una compañía china que finalmente se echó para atrás. Geely estuvo, también, rondando la compra tanto de Opel, que finalmente sigue en manos de GM, como de Saab, que terminó siendo vendido a un grupo holandés.

Ford, sin embargo, ha encontrado en Asia a los compradores que necesitaba para su fallido experimento de lujo europeo. El Premier Automotive Group, formado por Jaguar, Land Rover, Aston Martin y Volvo se ha ido deshaciendo poco a poco. Aston Martin se vendió a un consorcio inglés pero en 2008, la historia empresarial del siglo XXI ha querido que el todopoderoso grupo indio Tata se hiciera con Land Rover y Jaguar, dos automovilísticas nacidas en el Reino Unido.

Por último, Volvo acaba en las manos de una empresa de China, el mismo país donde el acuerdo para hacerse con un automóvil de alto coste y alto consumo (Hummer) no cuajó pero donde se está más dispuesto a capitalizar una marca como la sueca.

Los planes de Li. Volvo

Geely va a construir una planta para montar automóviles Volvo en China con capacidad para 300.000 unidades al año.

La empresa cree que se pueden vender 200.000 unidades al año en China y el resto en países de la zona.