Editorial-El automóvil, un sector estratégico

Editorial-El automóvil, un sector estratégico

Con suerte, esperan poder vender la misma cifra que este año, que –a falta de los datos de diciembre– se estima en 800.000 coches. Será el segundo peor ejercicio en dos décadas, después del actual.

La venta de vehículos constituye el indicador más inmediato y fiable que mide la coyuntura de consumo e inversión. Los datos de este año reflejan el parón que ha sufrido la economía en general, y las perspectivas para el próximo ejercicio confirman el estancamiento que pronostican los observatorios económicos.

La asociación de fabricantes ha puesto de manifiesto un dato relevante: desde principios de la década de los noventa hasta el inicio de la crisis (2008) se vendía una media de ocho vehículos por cada cien empleos. Ahora se venden tan sólo tres coches por el mismo número de puestos de trabajo. Este hecho es una nueva demostración de que la caída de la venta de automóviles, y por tanto de la actividad económica en general, se debe a una clara falta de confianza de los ciudadanos y a las dificultades que tienen para consumir e invertir, principalmente a causa del cerrojazo crediticio.

Dada la situación de extrema atonía del mercado español de automoción, sin embargo, lo más grave es que los fabricantes no puedan garantizar las inversiones necesarias para asegurar la actividad futura de las plantas españolas y se abre la posibilidad de que apuesten por países con mayor consumo. Este es un riesgo real que se agrava por las también malas perspectivas de las economías del resto de Europa y el impacto que ello pudiera tener en la exportación, que hasta ahora ha salvado la producción española de automóviles.

Mientras no se solucione la crisis financiera y mientras no se genere de nuevo un clima de confianza ciudadana en el futuro, difícilmente las ventas de automóviles volverán a niveles más elevados que los actuales. El sector sufre los mismos problemas que impiden el crecimiento de la economía en general, pero es imperativo estudiar un plan específico de apoyo que propicie el aumento de la demanda en este mercado. Perdido ya el sector de la construcción como principal motor de la actividad, mantener a flote al sector de la automoción, que es el gran bastión de la industria y del empleo industrial español, debe ser un objetivo estratégico.