Ford Almussafes se la juega en Alemania para salvar la factoría y 31.000 empleos

Ford Almussafes se la juega en Alemania para salvar la factoría y 31.000 empleos

El sector auxiliar del automóvil valenciano alerta de que 25.000 puestos de trabajo dependen de esta negociación

Se acabó el tiempo. Tras una larga y tensa partida de póker a tres bandas entre la dirección de Ford y los sindicatos de Almussafes y de Saarlouis (planta alemana con la que la valenciana se juega su futuro) para pactar un plan de ajuste suficientemente jugoso como para seducir a Detroit y ser la planta la elegida para fabricar los próximos coches eléctricos, es la hora de enseñar las cartas. Hoy se cumple la fecha límite que la matriz europea fijó para recibir los sacrificios a los que está dispuesta cada factoría, que serán remitidos a la central mundial de Ford en Estados Unidos. El veredicto se espera para finales de junio.

En busca de sellar un preacuerdo que más tardé será sometido a votación de la plantilla, ayer volaron a Colonia dos representantes del comité de empresa de la planta valenciana, el presidente Carlos Faubel y el portavoz José Luis Parra, ambos de UGT. La reunión crucial con la dirección europea está prevista para este jueves y en ella Almussafes ofrecerá una congelación salarial durante cinco años y negociarán otras medidas de flexibilidad que beneficien a la empresa ante una coyuntura incierta sobre el futuro volumen de ventas de eléctricos.

Horas antes de partir rumbo a Colonia, desde UGT se mostraban confiados en su estrategia y defendían que llevan a la central europea de Ford un «acuerdo ganador» para Almussafes. El objetivo es evitar recortes de sueldo (la empresa pedía el 10 %) con esa oferta de contención salarial y conservar la semana de vacaciones que la firma quiere eliminar. A cambio, se ofrecerán esas medidas de «flexibilidad laboral» que beneficiarían a la compañía pero que UGT no quiere desvelar todavía para no dar pistas a sus rivales alemanes. La competencia es feroz y ambas plantas se han mirado de reojo toda la negociación.

Y es que, más allá de los más de 6.000 empleados que Ford tiene en Almussafes, la Comunitat Valenciana se juega muchos miles de puestos de trabajo más en esta negociación, concretamente el 1,5 % del empleo autonómico. Si Saarlouis se lleva el gato al agua, la planta valenciana estaría abocada al cierre hacia 2025, lo que haría saltar por los aires también a buena parte de ese sector auxiliar que genera más de 25.000 puestos de empleo y aglutina un 13 % del PIB industrial de la autonomía.

De eso ha advertido el clúster de automoción valenciano Avia, que representa a más de un centenar de empresas del parque industrial que se ha desarrollado en torno a Ford. «El acuerdo al que lleguen la dirección y los sindicatos tiene consecuencias directas sobre el resto de empresas. Esta negociación, que busca optimizar la productividad de la planta, puede ser determinante para que la multinacional mantenga la planta productiva en Valencia, o, en su proceso de reestructuración, elija la planta alemana. Y de esta decisión dependen los próximos 15 años del sector», alerta la gerente de Avia, Elena Lluch.

Por su parte, el segundo sindicato de Almussafes, STM-Intersindical, mantuvo ayer su campaña contra la propuesta realizada por UGT a la dirección de Ford. «La congelación salarial es un recorte de sueldos encubiertos», asegura el sindicato, ya que «los expertos advierten de que la inflación seguirá subiendo» y eso implicará «una pérdida de poder adquisitivo de la plantilla».