La UE alerta sobre la elevada pobreza de los trabajadores españoles por los bajos sueldos

La UE alerta sobre la elevada pobreza de los trabajadores españoles por los bajos sueldos

En pleno debate sobre el “miniempleo” -abierto por el presidente de la patronal CEOE, Juan Rosell, y rechazado por los sindicatos- se ha colado un informe de la Unión Europea (UE) que desvela que España, junto a Grecia y Rumanía, son los países con más de trabajadores que por su bajo salario se ven obligados a vivir en la pobreza. En el caso español, el 11,4 % frente al 8,4 % de la media comunitaria, un dato que se justifica por la elevada tasa de temporalidad -el 25 %-, la segunda más alta de la UE. Por si esto fuera poco, la tasa de empleados pobres en España no ha dejado de crecer desde 2005, cuando se situaba en el 10,4 %.

El Ejecutivo comunitario ha denunciado una vez más la “dualidad” del mercado laboral español, con “una legislación de protección del empleo a dos velocidades”. Según el informe, mientras que los contratos indefinidos “están altamente regulados”, los temporales o “atípicos” son “muy flexibles”.”Los trabajadores temporales lo son involuntariamente, cobran mucho menos y han sufrido lo peor de la recesión”, indica el estudio. La tasa de transición de contratos temporales a fijos en España, además, se encuentra por debajo de la media comunitaria (33% frente a 34,6%), a lo que hay que unir “una creciente desigualdad de ingresos”, destaca Bruselas.
De media, el 20% de los trabajadores con mayores ingresos gana seis veces más que el 20% de los que tienen salarios más bajos. Se trata de una de las ratios de desigualdad salarial más altas de la UE, al mismo nivel que en Portugal, Lituania, Rumania y Letonia.

El salario mínimo en España es el tercero más bajo de la UE en comparación con los ingresos medios”. El informe también critica que “los beneficios sociales para los trabajadores pobres representan una parte muy pequeña de su presupuesto y no tienen en cuenta el tipo y la composición de las familias”. Y advierte sobre las consecuencias de suprimir la ayuda de los 400 euros y el “cheque-bebé”.