Los coches más contaminantes no podrán circular en Francia

Los coches más contaminantes no podrán circular en Francia

J. P. QUIÑONERO / CORRESPONSAL EN PARÍS El gobierno de Nicolas Sarkozy prohibirá la circulación en París y otras siete grandes ciudades de los vehículos más antiguos y contaminantes, para mejorar la calidad del aire y combatir los efectos mortales de la contaminación, que se cobra anualmente unas 42.000 muertes prematuras. El proyecto entrará en vigor el mes de julio del 2012, y Nathalie Kosciusko-Morizet, ministra de la Ecología, lo justifica de este modo: «Se trata, ante todo, de un proyecto de sanidad pública nacional. La polución debida a las partículas finas es responsable de la muerte prematura de 42.000 franceses y reduce en ocho o nueve meses nuestras esperanzas de vida. Tampoco debemos olvidar que la polución atmosférica influye de manera catastrófica en las crisis de asma, las alergias, las enfermedades respiratorias y cardio vasculares». El plan gubernamental comenzará a aplicarse de manera experimental en París, Saint-Denis, Lyon, Grenoble, Clermont-Ferrand, Burdeos, Niza y Aix-en-Provence. El gobierno fijará las normas básicas. Pero cada ciudad podrá ponerlas en práctica siguiendo sus propias modalidades locales, para facilitar las peculiaridades urbanas de cada ciudad en materia de circulación y transportes públicos. Serán las alcaldías quienes fijen los perímetros urbanos exactos prohibidos a los vehículos contaminantes. En Francia circulan unos 41 millones de vehículos, 8 millones circulan desde hace más de 13 años: esos serán los primeros vehículos afectados por la nueva normativa nacional. A la espera de la futura legislación, las nuevas reglas de circulación podrán afectar, en principio, 1.6 millones de motos (40 por ciento del parque nacional) que circulan desde antes del 1 de julio del 2004, 8 millones de vehículos particulares (26 por ciento del parque nacional) que circulan desde antes del 1 de octubre de 1997, varios millones de «utilitarios ligeros» que circulan desde antes del 1 de octubre de 1997, y unos 300.000 autobuses, camiones y autocares (48 por ciento del parque nacional) que circulan desde antes del 1 de octubre del 2001. La ministra de Ecología, estima que se trata un «primer paso», que pudiera completarse, más adelante, con nuevas medidas, en estudio, contra la circulación urbana de los vehículos 4 x 4 y las grandes cilindradas. Madame Kosciusko-Morizet comenta: «Cuando el vehículo es más grande, más consume y mayor tendencia tiene a emitir partículas nocivas para la salud pública. En las grandes ciudades, está claro que el futuro es para los pequeños vehículos y para los vehículos eléctricos». El gobierno de Sarkozy estima que una política ecologista de esta naturaleza, muy apegada a la realidad del tráfico urbano, sus problemas y desafíos, debe ponerse en práctica en estrecha colaboración con las grandes alcaldías. Desde el ministerio de la Ecología, el gobierno fijará reglas y grandes normas nacionales, ofreciendo a cada alcaldía, comenzando por la de París, la posibilidad de aplicarlas según sus propias directrices y recursos propios. El gobierno se reserva el derecho a proponer la política nacional, pero espera de los municipios su aplicación práctica, teniendo en cuenta que cada ciudad tienen problemas de circulación muy específicos.

Pastilla en el parabrisas

Serán París y las alcaldías de otras siete grandes ciudades quienes cobrarán las multas y quienes fijarán los límites del perímetro urbano que no podrán cruzar los vehículos más contaminantes. El gobierno propone multas de unos 68 euros, que cobrarán las alcaldías. Los vehículos contaminantes deberán ser reconocidos a través de una «pastilla», una «banda» o un «distintivo» especial, bien a la vista en el parabrisas. Serán las distintas policías municipales quienes deberán perseguir a los conductores de vehículos contaminantes.