OPINIÓN-El automóvil no sabe defenderse

OPINIÓN-El automóvil no sabe defenderse

FRANCISCO DEL BRIO En su liga ha habido goles antológicos, como el Impuesto de Matriculación, inexistente en ningún otro país productor y el último —el contrato de distribución— por cesión de la pelota del equipo del sector y transformado por los partidos de la oposición, con el PP y CIU en la punta de ataque. En la defensa, nadie. El sector atraviesa un mal momento y los más afectados son los distribuidores que ven cómo pasan días sin vender un solo coche. Entre las razones, quizá la más contundente es el ambiente negativo que hay. Pues no es entendible que 2010 terminara con unas ventas similares a las de 1996, habiendo dos millones de trabajadores más. Pero el mayor problema es que nunca ha tenido una única voz que le represente y defienda, sino varias asociaciones, cada una a su guerra, sin darse cuenta que navegan en el mismo barco. Y la nueva norma ha pillado a los fabricantes e importadores, representados por Anfac y Aniacam, mirando al graderío mientras sus «colegas» convencían a unos ingenuos políticos para que defendieran sus intereses particulares. La oposición, mirando sus intereses electorales, ha visto una oportunidad de meter un gol al Gobierno, sin comprender que tiraba a la portería equivocada. Después, cuando el tanto ya figura en el marcador, todos se quejan, pese a que se necesita una defensa organizada frente a una clase política que sólo ha visto al automóvil como una fuente de ingresos (impuestos, tasas y multas), y marioneta de sus intereses, sin concederle la importancia que se merece, máxime cuando somos un país productor, pero sin tener en nuestras manos el poder de decisión.