Un enchufe al futuro

Un enchufe al futuro

MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ El año 2011 se ha convertido en el del cambio de rumbo para los constructores de vehículos eléctricos. Los grandes constructores: General Motors, Chrysler, Toyota, Renault, Nissan, Volkswagen, han iniciado la carrera por el mercado de este tipo de vehículos que, según los expertos, está próximo a explotar. Un informe de la consultora DBK señala que en el caso de España, que actualmente se encuentra en la fase de «introducción de su ciclo de vida», dado que en 2010 sólo se vendieron 400 unidades, la explosión podría llegar dentro de unos cuatro años, animada por el lanzamiento de los nuevos modelos. Las estimaciones del informe de DBK indican que en 2014 ya podrían estar rodando por las ciudades y carreteras españolas alrededor de 50.000 vehículos eléctricos, entre turismos (5%) y vehículos comerciales (95%). A partir de ese momento, el crecimiento moderado de ventas despegaría de forma progresiva hasta alcanzar las 600.000 unidades en el año 2020. Los grandes fabricantes ya echan cuentas del que podría ser un nuevo nicho de mercado. Renault, una vez superado el susto del caso de espionaje relacionado con el desarrollo de sus vehículos eléctricos, que costó el cargo a tres altos ejecutivos, se centra ahora en el lanzamiento de los modelos. El presidente del grupo, Carlos Ghost, ha explicado que junto a su aliado japonés Nissan, pretende poner en circulación millón y medio de coches eléctricos de aquí a 2016. Ghost también avanzó que además de los cuatro modelos eléctricos ya presentados que se comercializarán este año, habrá otros, aunque no quiso dar detalles. También Opel ha puesto toda su confianza en otro modelo eléctrico, el Ampera, que llegará a los concesionarios el próximo año. Toyota, pionera con el Prius, también ha anunciado doce nuevos modelos eléctricos durante el próximo lustro. Honda, por su parte, continúa apostando por los híbridos, sobre los que centrará su investigación. Ford también ha dado sus pasos y ha anunciado para 2012 modelos totalmente eléctricos sobre la base del Focus y el C-Max y un híbrido enchufable también sobre la base del C-Max. Tampoco se han quedado atrás marcas como BMW, Audi o Daimler. Todo en busca de un mercado que, de momento, despierta más interés entre las empresas de grandes flotas de vehículos —incluida la administración— que entre los particulares, que parece que no se empezarán a incorporar hasta después de 2015. Hasta ahora, el crecimiento de este nuevo mercado se ha visto condicionado por unas barreras que aún no se han conseguido superar, como el alto precio de los coches, la reducida autonomía de que gozan y la escasas infraestructuras que existen para realizar la recarga. Sobre este último aspecto, Matías Alonso, de Accenture, señala en un informe en el que se analizan varios proyectos piloto, que las empresas encargadas de montar las infraestructuras aún no ven claro el negocio. «Las empresas muestran un escaso interés por invertir en infraestructuras públicas de carga debido a sus elevados costes y a la preferencia de los consumidores por realizar las recargas en el hogar». En los estudios piloto que se han realizado, se desvela el riesgo de que los consumidores no utilicen los puntos públicos de carga, abonando las tarifas que serían necesario aplicar para recuperar la inversión, que oscila entre los 3.500 euros de una estación de carga hasta los 35.000 euros de una unidad de carga rápida que permita recargar el coche en treinta minutos. Matías Alonso considera que «los vehículos eléctricos enchufables a la red tienen numerosas implicaciones en los modelos de negocio, puesto que su implantación requiere un cambio en el comportamiento del consumidor y puede producir sobrecargas en la red». De hecho, Alonso consider que las empresas que presten estos servicios. deberán conocer mejor las preferencias de los consumidores y modificar sus hábitos mediante «incentivos originales y creativos».