03 May Automóvil, una industria en revisión
El primero en activar las alarmas fue el gigante japonés Toyota, llamadas a revisión de nueve millones de unidades en todo el mundo por deficiencias que podrían comprometer la seguridad. Pero no ha sido el único. Lo que parecía un caso aislado, fruto de una inadecuada gestión de la calidad, se ha revelado un problema creciente. General Motors convocó a 1,3 millones de coches por potenciales problemas en la dirección y Honda llamó a revisión a más de 400.000 vehículos por posibles deficiencias en el airbag. Los avisos han continuado en los últimos días. Renault revisará 5.000 unidades para subsanar eventuales defectos en los asientos traseros, mientras que Porsche examinará cinturones de seguridad de más de 11.000 unidades del modelo Panamera.
La proliferación de llamadas a revisión y la ocultación de los fallos por parte de Toyota durante meses han emborronado la imagen de una parte de la industria y sembrado sospechas sobre la seguridad, aspecto sobre el que el sector no puede permitirse el lujo de generar la más mínima duda. Corresponde a los fabricantes afectados dilucidar las causas de esas deficiencias, corregirlas y evitar que vuelvan a reproducirse, pero cabe preguntarse hasta qué punto puede haber relación entre esos inaceptables descuidos y la huida hacia adelante de la industria en los últimos años, urgida a elevar sus ventas para compensar su menguante rentabilidad, de apenas el 2%.
El presidente de Toyota admite que el origen de sus problemas reside, quizás, en una expansión empresarial demasiado rápida, lo que, además de evidenciar que las prisas no son buenas consejeras, invita a pensar si las grietas estructurales de la industria no son aún más profundas de lo que se pensaba.