25 Oct El Fiesta prepara su adiós a Almussafes
JULIÁN LARRAZ
DATOS DEL FIESTA
10 millones de Fiesta había fabricado Almussafes el 29 de octubre de 2009. La producción de este modelo se inició hace más de 31 años.
6 versiones ha tenido el Fiesta en su historia, todas fabricadas en la planta de Almussafes. Es el único modelo de Ford que mantiene su nombre desde que salió al mercado.
Las cifras son tozudas y la factoría de Almussafes está abocada a dejar de producir el que es su modelo emblema, el que ha estado montando desde casi la construcción de la planta, en mayo de 1976. Son más de 30 años de unión con más de 10 millones de Fiesta sacados al mercado que tendrán su fin en el corto o medio plazo. Los números y las sensaciones que transmiten a LAS PROVINCIAS los empresarios del sector así lo demuestran. El fin de una era en Almussafes está cerca para meterse de pleno en la filosofía global a bordo del C–Max y la sorpresa de un nuevo vehículo que está por llegar.
Los números de producción de la planta valenciana así lo certifican. Terminado el ajuste de plantilla, que redujo de tres a dos los turnos de trabajo en la factoría, la capacidad de producción instalada asciende a 1.050 coches al día. Actualmente, y sin que medie inversión alguna, se pueden montar vehículos del segmento B y C, es decir, Fiesta, Fusion, Focus, C–Max y Kuga. La planta está especialmente diseñada para la producción del monovolumen C–Max, del que se pueden montar 800 unidades día, es decir, que se necesita otro modelo que requiera 250 coches por jornada.
Esta capacidad para el C–Max, si la demanda no varía en exceso (cuestión impredecible), parece, según varios empresarios del sector consultados, más que suficiente para cubrir las peticiones del C–Max en Europa y América así como las que existan de los próximos modelos híbridos e híbridos–enchufables. «Pensar en que siempre se van a fabricar 800 C–Max al día no es coherente. La demanda será menor aunque esperamos que no mucho menor», aseguran desde una de las empresas valencianas más veteranas del sector.
La situación actual es de total incertidumbre. Ni siquiera la reciente visita de John Fleming, vicepresidente de Ford Europa, a la planta de Almussafes acompañado de los responsables de fabricación en el mundo y Europa y el presidente de Ford Europa, Stephen Odell ha servido para despejar las dudas. De momento, la producción del C–Max es vigorosa tanto para el mercado de Europa como para el que tiene que venir en 2011 para el mercado americano.
Sin embargo, el complemento de producción que necesita la planta para cubrir su capacidad de 1.050 coches al día tiene una inestabilidad desconcertante. Almussafes tenía previsto montar 300 Fiesta al día durante el tercer trimestre y ha habido días en los que se han montado 50 y otras en las que 200. La fluctuación depende fundamentalmente de que la planta alemana de Colonia es la adjudicataria del modelo Fiesta y Almussafes es su comodín.
Filosofía Ford
«La filosofía de Ford es que las plantas adjudicatarias concentren la producción cuando el producto esté maduro», explica uno los empresarios más veteranos del sector. De este modo, cuando se lanza un vehículo, una planta se encarga del proceso y, si le hace falta, hecha mano de otra para cubrir con las peticiones de la demanda. A finales de los setenta, cuando Almussafes empezó a fabricar el Fiesta, esto no era así. Sólo y exclusivamente la planta valenciana hacía este modelo pero la nueva filosofía de Ford persigue que sus factorías sean especialistas en un sólo vehículo y que, entre ellas, se cubran las puntas de producción. A tal punto ha llegado esta nueva forma de pensar que incluso se ha roto la barrera infranqueable de que los Ford de Estados Unidos se tienen que fabricar en las plantas de este país y Almussafes logró la adjudicación del C–Max en exclusiva para el mercado americano.
Esta situación lleva a que el la nueva versión del Fiesta, que va a cumplir dos años del mercado, empieza a ser un producto maduro por lo que Colonia empieza a revindicar el que es su modelo dejando a Almussafes sin su histórico modelo. Misma situación se repite en Saarlouis ya que cuando LAS PROVINCIAS publicó en mayo el interés de Valencia por cubrir el exceso de producción del nuevo Focus saltaron las alarmas y hubo incluso «petición de explicaciones» a alguno de los integrantes de la plantilla de la factoría.
¿Es un problema para Almussfes la pérdida del Fiesta? Dejando los sentimientos al margen, los proveedores de piezas de la factoría entienden que una demanda nimia de Fiesta unida al lanzamiento de un modelo nuevo sobre el que se tiene muchas esperanzas pero se desconoce su aceptación por parte del mercado, es un cóctel cuanto menos peligroso además de que no supone en sí una garantía de supervivencia.
El otro complemento que tiene actualmente la planta es el Focus, modelo estrella de Ford, y que esta adjudicado a la planta germana de Saarlouis. Durante los últimos años, este modelo de tamaño intermedio ha sido la gran garantía de Almussafes pero, hace poco más de un mes, se anunció que el 24 de julio del año que viene finalizará la producción del Focus en la Comunitat.
El fin de este modelo, junto con el del histórico Fiesta, dejará Almussafes en una situación insostenible. La reducción a un sólo turno de trabajo, cuestión factible si sólo se montara el C–Max, dejaría la planta en una situación excesivamente precaria como para ser la responsable de un modelo no sólo a nivel europeo sino a nivel mundial. Si Estados Unidos ya se puso nervioso cuando un fallo de un proveedor retrasó el lanzamiento del C–Max adelgazar de manera extrema la planta de Almussafes y su parque de proveedores resultaría una decisión demasiado arriesgada.
Por estos motivos, dentro de las empresas auxiliares de la automoción en la Comunitat Valenciana, la salida del Fiesta se ve como un mal menor puesto que existe la «confianza» de que junto a la salida del emblema llegará otro modelo más grande, lo que implica más piezas que vender, más caras y más margen para aumentar la productividad.
Cambio organizativo
A principios de 2007, Almussafes empezó una transformación que, en los próximos meses, terminará. En aquel momento se fabricaba el Fiesta, el Focus, el Ka y el Mazda2. Estos dos últimos dejaron la factoría convirtiéndose el Focus, el más grande de los cuatro, en el que mayor volumen de producción acumulaba. El pequeño Ka se desviaba a Rumania, mientras que a Almussafes llegaba el C–Max con vocación de convertirse el vehículo emblema de la factoría, igual que hasta ahora ha sido el Fiesta. Pero no estará sólo. Pese a la salida ya anunciada del Focus y la esperada del Fiesta, llegará un nuevo modelo a la factoría que permitirá, por lo menos, mantener los volúmenes actuales de plantilla.