20 Abr Giro ecológico
Por su parte, la iniciativa europea Desertec pretende que para el año 2050 un 15% de la energía consumida por Europa se produzca en parques solares del norte de África. Es comprensible, por lo tanto, el renovado interés en las bolsas.
Enel, la energética italiana, planea sacar a bolsa este año una participación de 5.400 millones de dólares (3.999 millones de euros) de su filial de energías renovables. La española T–Solar, uno de los mayores productores mundiales de energía solar, está considerando su cotización en Madrid para financiar sus planes de expansión, que tienen un coste de 1.200 millones de euros.
La energía renovable no es barata. La generación de energía solar cuesta cerca de 18 centavos por kilovatio/hora –casi tres veces más cara que la alternativa del carbón–. Y otras opciones ecológicas menos costosas como la energía eólica marítima –en torno a los 7 centavos por kilovatio/hora– siguen siendo más caras que la energía contaminante.
Pero pese a esta desventaja, las renovables están experimentando un boom. De hecho, la producción global de paneles solares creció un 40% el año pasado, hasta los 6,4 gigavatios de capacidad. Según los cálculos de Barclays Capital, este año podrían construirse entre 9 y 10 gigavatios de capacidad.
Sin embargo, mientras que los mercados se benefician de la constante apuesta por la energía verde, el equilibrio geográfico de poder está cambiando. Durante años, Europa dominó la producción de equipos ecológicos gracias a las altas subvenciones de países como España y Alemania. Pero ahora que estos incentivos se están reduciendo, la producción se está trasladando tanto al este, hacia los mercados asiáticos con menores costes, como al oeste, donde en EEUU las empresas aún pueden obtener subvenciones del 30%.
Los inversores, por su parte, parecen escépticos. Incluso pese a que los nuevos pedidos de equipos solares europeos se han cuadruplicado en los últimos doce meses, el valor de las empresas como múltiplo de sus beneficios ha caído un 20%. El entusiasmo de políticos y productores no es contagioso.