La nueva inversión de Nissan

La nueva inversión de Nissan

Un proyecto que supondría una inversión de 80 millones de euros, la garantía de trabajo para los 3.200 empleos de la planta de la Zona Franca y para la vida productiva de la misma durante diez años. El impacto sería muy negativo para las industrias de componentes que suministran a la planta barcelonesa.

No haber aceptado las propuestas de la multinacional para contener los aumentos salariales y para mejorar la productividad, con más horas de trabajo, supone tanto como desconocer la realidad del mundo industrial de hoy, donde se vive una feroz competencia entre países para captar inversiones productivas. Los representantes de Comisiones Obreras argumentan que las nuevas condiciones que ofrece Nissan vulneran las condiciones del convenio colectivo. Pero la multinacional es libre de asignar el proyecto a cualquier otra de sus plantas en el mundo que le ofrezca las condiciones de productividad que necesita. Este es el juego de la globalización.

Ni España ni Catalunya, y mucho menos los trabajadores de la propia empresa, pueden permitirse renunciar a un proyecto como el que ofrece ahora Nissan. No tanto por lo que se pueda perder a corto plazo, que ya es mucho, sino porque decir que no a la dirección internacional de la multinacional japonesa supone poner la planta de Barcelona en la lista negra de las fábricas por las que no conviene apostar.

La dirección europea de Nissan decidirá el jueves 13 de enero la planta que deberá fabricar la nueva furgoneta. En el último momento, el Ministerio de Industria y los demás sindicatos con representación en la planta barcelonesa (UGT y USOC) se han movilizado para intentar salvar la citada inversión, y han elaborado un plan de competitividad, de acuerdo con las necesidades de Nissan, que someterán a la aprobación de toda la plantilla en un referéndum que se debería celebrar antes del jueves. Cabe esperar que finalmente se imponga el sentido común y que no se haya llegado tarde. ¿Por qué se ha tardado tanto tiempo en reaccionar? ¿Dónde ha estado la Generalitat en todo este proceso? Son dos preguntas que hay que hacerse.