Los empresarios valencianos denuncian que la política del Gobierno ha agravado la crisis

Los empresarios valencianos denuncian que la política del Gobierno ha agravado la crisis

JAVIER CARCELLER

La situación económica de la Comunitat Valenciana está peor que hace un año porque el Gobierno ha adoptado las medidas «contrarias» a las que solicitaron los empresarios para empezar a crear empleo. Por eso España ha perdido nueve puestos en el ránking de competitividad mundial en un año, según el World Economic Forum que patrocina la Unión Europea, hasta situarse en el puesto 42 de los países desarrollados.

La Reforma Laboral se ha quedado corta, los recortes en inversiones públicas para infraestructuras han perjudicado el desarrollo económico y lastran la presencia de los productos valencianos en el mundo, han subido los impuestos y la Administración Pública sigue siendo un mastodonte de la época del pleistoceno que derrocha en gastos supérfluos que nadie se atreve a tocar por intereses políticos.

Estas son las principales conclusiones que se extraen de la II Jornada Empresarial de Cierval, que reunió ayer en Valencia a las organizaciones empresariales para debatir qué soluciones se deben adoptar ante el nuevo marco económico global para salir de la crisis.

Las organizaciones empresariales valencianas tienen nuevas ideas para salir del atolladero pero hace falta que los políticos las acompañen, los bancos las financien y se cree una confianza generalizada.

El presidente de la patronal valenciana, Rafael Ferrando, no se mordió la lengua. Sin nombrarlo directamente, dijo que el Gobierno de Zapatero no ha hecho ni caso.

Así, la inyección de dinero público para que llegara el crédito a las pymes ha fracasado porque ahora «fluye a un ritmo inferior». La reforma fiscal que reclamaban (reducción del IAE, Impuesto de Sociedades o cotizaciones a la Seguridad Social), se ha traducido en «un incremento de los impuestos que gravan el consumo y el mantenimiento de las cargas de la Seguridad Social».

Respecto a las infraestructuras públicas, la acción del Gobierno se ha traducido en «una reducción de las inversiones» y la reforma del mercado laboral, aunque mejora la flexibilidad, no racionaliza la relación entre empresa y trabajador de acuerdo con las circunstancias de cada ciclo económico.

Finalmente, Ferrando recordó que las administraciones siguen generando un enorme déficit público que luego afecta al acceso a los préstamos de las empresas y su excesiva burocracia obstaculiza las iniciativas de emprendedores y empresas. Ferrando dijo que «la estructura administrativa y funcionarial que se ha creado durante esta década es necesario reducirla y reconvertirla». Y añadió: «el Gobierno central, las autonomías, las diputaciones, las mancomunidades, los consorcios, los ayuntamientos… Los españoles no podemos costear estos gastos que nos llevan a un mayor endeudamiento».

Además, los empresarios valencianos reclaman reducir el absentismo laboral, ampliar los contratos formativos y en prácticas para incorporar a los jóvenes al mercado laboral y reducir las cuotas a la Seguridad Social por contingencias comunes y profesionales. Ferrando afirmó que «personalmente no creo que haya que ganar menos y trabajar más, sino que hay que trabajar mejor, vincular los salarios a la productividad y formar al capital humano».

El presidente de la CEV, José Vicente González, pidió a los Gobiernos que apliquen con su ejemplo la Ley de Morosidad para que las empresas cobren en tiempo y forma y, sobre todo, que metan «la tijera» para reducir el gasto público «haya o no elecciones próximas».

El presidente de Coepa, Rafael Martínez, recordó que «las infraestructuras son vitales para competir» y reclamó el corredor mediterráneo para que la Comunitat se convierta «en el parque logístico de Europa». Juan José Sellés (Cepymeval) y José Roca (CEC) abogaron por mejorar el acceso al crédito y dar más peso al Instituto Valenciano de Finanzas, al ICO y la Sociedad de Garantía Recíproca, para que la ausencia de liquidez no provoque de nuevo el cierre de miles de empresas que eran viables, como ha ocurrido hasta ahora.