Max que un coche

Max que un coche

Motivos no le faltan para calificarlo de esta manera. Ford Almussafes es una de las plantas más productivas de la marca en Europa, con una capacidad máxima que ronda los 500.000 coches al año, pero su producción depende del éxito comercial de cada modelo fabricado.

Clave para la economía

Pocas veces comentamos tanto de la política industrial y comercial de un coche pero permítannos la licencia ya que, compre usted o no este producto, nos beneficia a todos. Ford sigue siendo el principal exportador de la Comunidad Valenciana, y si el turismo es nuestra «locomotora» económica, Ford y las empresas auxiliares que le suministran están en los vagones más importantes.

Almussafes no lo pasó bien cuando Ford no acertó del todo con el diseño del anterior Fiesta, pero impulsó el Ka, abriendo mercados en todo el mundo, se mantuvo fuerte con el Focus y ahora está triunfando con el nuevo Fiesta. Pero las cosas siempre son cambiantes en el mundo del automóvil, y el futuro Focus, que llega en 2011, se fabricará para Europa sólo en Alemania, quedando en Valencia la producción del Fiesta, del que ya no es la factoría principal, y el nuevo C–Max, que sí es un producto exclusivo de Ford España.

Inversión millonaria

La marca ha realizado una inversión de más de 200 millones en plena crisis, dando un paso de gigante en una fábrica que ha pasado en pocos meses de tener como estandarte al barato Ford Ka –unos 10.000 euros de PVP– al nuevo C–Max, cuyo precio medio superará los 20.000 euros. Es un coche del que cada usuario espera una calidad muy superior, tanto en España como en Europa, y todo el equipo de Ford España, desde sus directivos hasta los operarios de producción, han puesto el máximo empeño en que la fabricación sea excelente.

Un diez para la fábrica

Lo han conseguido, con una productividad muy alta y una conflictividad laboral de las más bajas que se recuerdan en la factoría española. Todos merecen un diez por esta responsable actitud, desde los gerentes al último de los operarios de la cadena de producción. Gracias a eso no sólo ha llegado el C–Max, también la fabricación de los motores EcoBoost de gasolina.

Un coche excelente

Toca hablar del producto, y hay muchos motivos de satisfacción. El segmento del monovolumen compacto vivió un boom con el primer Renault Scénic y pronto se apuntaron todos los principales fabricantes. El mercado está lleno y las ventas descienden debido al fenómeno SUV. El público prefería hasta ahora un Kuga a un C–Max, así que Ford ha lanzado un C–Max innovador y atractivo.

Dos carrocerías

Se presenta con dos versiones, un cinco puertas con cinco plazas y una versión con carrocería más larga, puertas traseras correderas y la opción de siete asientos. El cinco plazas tiene un maletero enorme, un espacio interior sobresaliente y un equipamiento de primera línea, que se une a motores muy eficaces y una estética llamativa.

Nuevo Grand C–max

El Grand C–Max añade el complemento único en el sector de las puertas correderas, perfectas para garajes estrechos y mucho más cómodas par entrar y salir del coche o, por ejemplo, abrochar a los niños en sillitas en las plazas traseras. Además estos asientos son muy modulables. Se pliegan con facilidad en el maletero y se mueven como en un mecano bien orquestado para ofrecer uno de los espacios más grandes en coches de su tamaño. La configuración «2+2+2» del Grand C–Max le va a encantar a las familias.

Muy dinámico

Al conductor le gustará más lo que contará debajo de la «piel» de este coche. Hace ya muchos años que el equipo de chasis de Ford destaca por su excelencia. Los «inventores» del ahora popular eje trasero multibrazo en este segmento siguen apostando por esta técnica que ofrece una cuidada precisión al volante y un gran confort. Fíjense si la marca confía en las cualidades del modelo que la presentación discurría por uno de los tramos del rally de Montecarlo. El C–Max no es un coche de rallyes, pero es preciso y cómodo, y ningún competidor alcanza este equilibrio.

Cuatro motores tdci

En motores Ford sigue haciendo un uso exhaustivo de su alianza con Peugeot y Citroën. El 1.6 TDCI rinde 95 ó 115 CV y mueven con soltura al C–Max. Si queremos algo más de ritmo o vamos a viajar cargados, el TDCI de 140 CV será una excelente opción. Aún hay más, con un motor de 163 CV para la versión Grand C–Max. Excelente, pero sólo para sibaritas tal y como están las cosas en la carretera. Tanto el 140 como el 163 pueden equipar el cambio automático secuencial Powershift de Ford por 1.750 euros.

En gasolina la buena noticia se llama EcoBoost, un motor 1.6 turbo de 150 CV cuyo rendimiento nos deja boquiabiertos. Seguro que brillará aún más en el futuro Focus que en este monovolumen. Hay otro gasolina de 105 CV, pero el 95% de las ventas serán Diesel.

Interior brillante

El habitáculo cuenta con un cuadro de relojes de aspecto «premium», con detalles como un mullido más grueso para el cuero del volante o un buen tacto y aspecto de todas las superficies. Hay equipos opcionales brillantes, como el sistema de detección de coches en el ángulo muerto o el de aparcamiento automático, en el que el coche detecta si el C–Max «cabe» en un hueco en paralelo y mueve el volante de forma autónoma para auto–aparcarse con la única ayuda de meter la marcha y pisar levemente el acelerador.

Precio competitivo

El C–Max llega el 1 de Noviembre con precios desde 17.850 euros. Los Diesel empiezan en los 19.950 euros del C–Max 1.6 TDI 95 CV Trend. Si le gusta el modelo Ford tiene una atractiva promoción: todos los que lo señalicen antes de su lanzamiento recibirán un C–Max First Edition con casi 2.000 euros extra de equipamiento. 25.000 clientes se han apuntado a esta promoción de los que Ford espera que se vendan unas 3.000 unidades. Seguro que se superan estas previsiones.