Se acaba la &"gasolina"

Se acaba la &"gasolina"

El segundo semestre se presenta cuesta arriba para el sector del automóvil. La "gasolina' con la que ha tirado hasta ahora el plan de ayudas 2000E, vigente desde mayo del año pasado, se agota. De hecho, este programa, que subvenciona la compra con 2.000 euros por vehículo –1.000 aportados por el fabricante, 500 por el Estado y otros 500 por la comunidad autónoma–, ya está prácticamente finiquitado y el Gobierno, presionado por la política de ajuste presupuestario impuesta desde la UE, ha dejado claro que no habrá más prórrogas. A ello se suma la subida registrada por el IVA el 1 de julio –desde el 16% al 18% en el tipo general–, lo que encarece los coches en 450 euros de media. Las patronales vaticinan una caída en las ventas cercana al 30%, por lo que en la segunda mitad del ejercicio se perdería la recuperación lograda en la primera. Y alertan, además, de una nueva oleada de pérdidas en el empleo.

Las cifras son las siguientes. Entre enero y junio, las matriculaciones de turismos aumentaron un 39,5%, hasta alcanzar las 604.101. El incremento puede parecer espectacular, que lo es, pero hay que tener en cuenta que se calcula sobre el dato del primer semestre de 2009, cuando el mercado se desplomó por la crisis y las ventas a duras penas superaron las 433.000 unidades, la mitad de las registradas en un año normal. En 2007, por ejemplo, se situaron en 852.000.

Para frenar el hundimiento, que amenazaba con desatar una brutal crisis de empleo, el Ministerio de Industria, en línea con otros países europeos, puso en marcha a finales de mayo de 2009 el Plan 2000E. Su éxito fue rotundo. Las ayudas directas a la compra ejercieron de "gancho' y las ventas comenzaron a remontar poniendo fin a 16 meses consecutivos de caídas. A partir de ese punto de inflexión, el ascenso ha sido vertical, aunque ya empieza a perder fuelle. El aumento de las matriculaciones en junio, que constituye el décimo mes consecutivo de subidas, fue del 25%, lejos del impresionante 63% de marzo.

"Negros' augurios

Y el futuro se presenta muy "negro'. «Estimamos una caída superior al 30% para el segundo semestre del año. De cumplirse este pronóstico, las ventas en el conjunto del ejercicio se quedarían en torno a los 950.000 turismos, una cifra muy similar a la de 2009, que queda muy lejos de las 1,6 matriculaciones de 2007», resumen desde la patronal de fabricantes ANFAC.

Esta asociación se ha resignado a que el Gobierno no vaya a ampliar las ayudas a la industria del motor, «cuando está recortando los sueldos a los funcionarios y congelando las pensiones». Ahora bien, insiste en los probados efectos positivos del Plan 2000E, que permite a la Administración recuperar con creces –vía impuestos– lo aportado en subvenciones. Según los cálculos de los técnicos de Hacienda (Gestha), las arcas públicas recaudaron más de 1.000 millones de euros por IVA, impuesto de Matriculación e IRPF entre la entrada en vigor del programa el 18 de mayo de 2009 y abril de 2010. La cifra cuadruplica la dotación asignada por el Ministerio de Industria, de 140 millones para el año pasado y 100 para el presente.

El departamento dirigido por Miguel Sebastián acaba de hacer balance del Plan 2000E: con cargo al presupuesto de este ejercicio se han registrado 188.172 operaciones, con lo que apenas quedan 12.000 para agotarse. Las acogidas al programa de 2009 rozaron las 280.000.

El final de las ayudas preocupa especialmente a los concesionarios, «porque vuelve a colocarles en una situación dramática cuando a duras penas conseguían sobreponerse a la crisis», advierten la asociación de vendedores GANVAM. Según su presidente, Juan Antonio Sánchez Torres, ya están empezando a ver las orejas al lobo después de que «las visitas al concesionario cayeran un 70% en la segunda quincena de junio».

Cierres

La federación de concesionarios, FACONAUTO, recuerda a su vez que ya han cerrado un 10% de los negocios por la crisis y unas 30.000 personas se han quedado sin empleo. «Sin ayudas, calculamos que vamos a perder ventas de 150.000 vehículos en el segundo semestre, lo que pone en riesgo 10.000 puestos de trabajo», apunta con preocupación el secretario general de la asociación, Blas Vives.

El panorama que dibuja es desolador. Asegura que las empresas están reduciendo sus márgenes al mínimo para captar ventas a la desesperada, con descuentos que rondan los 3.000 euros de media por coche. «Los concesionarios apenas ganan ahora entre 100 y 150 euros por vehículo. E incluso se hacen muchas operaciones a pérdida», apunta. ¿Y cómo sobreviven? «Pues apoyándose en otras ramas del negocio, como los servicios postventa de reparación», explica.

Los distribuidores también se quejan de la actitud de las entidades financieras que, debido a las tensiones en los mercados internacionales, «han vuelto a cerrar el grifo», lo que ahoga a un sector en el que se suele financiar el 80% del importe de compra. Vives pide como solución la eliminación del impuesto de Matriculación para el segmento que paga un 4,75% –los coches que emiten entre 120 y 160 gramos de CO2 por kilómetro–, junto a un plan de ayudas de carácter estructural para la renovación de la flota, «que es la segunda más antigua de Europa, sólo por detrás de Grecia, con una media de nueve años».

No obstante, su máxima preocupación a corto plazo es recuperar los 14 millones de euros que, a su juicio, les deben las administraciones central y autonómicas por las ayudas que han adelantado a sus clientes en el marco del Plan 2000E y que ahora no se les reconocen, al haber quedado fuera de los registros oficiales por «problemas del desastroso sistema informático para tramitar las peticiones».

Sin embargo, la industria del motor, a diferencia de los distribuidores, está más pendiente de lo que ocurre en el mercado europeo que en el interno, debido a que España exporta el 85% de los tres millones de vehículos que produce –la cifra se redujo a 2 millones en 2009–. El país cuenta con 18 factorías de 12 fabricantes, que emplean directamente a 70.000 personas. A ellos hay que sumar los 250.000 trabajadores del sector de los componentes.

Exportaciones

Por ahora, las exportaciones se están comportando bien, con un crecimiento del 24% entre enero a mayo. La incógnita por despejar es qué va a ocurrir en la segunda mitad del año, cuando prácticamente todos los países, salvo Francia, hayan eliminado las ayudas a la compra y, encima, se han impuesto unos draconianos planes de ajuste que amenazan con hundir el consumo en general.

No obstante, Rogelio Mena, responsable de automoción del sindicato MCA–UGT, es optimista. «Confío en que Europa aguante y, además, hay que estar muy orgullosos de cómo se ha comportado la industria española en esta crisis. Ya éramos el primer productor europeo de vehículos industriales pero lo más asombroso es que, en turismos, hemos escalado de la tercera a la segunda posición», afirma. Para empezar, explica, tiene mérito que se hayan mantenido abiertas todas las fábricas, a pesar de que no hay matrices nacionales y, por tanto, todos los centros dependen de fabricantes extranjeros. «Y ya se sabe que en tiempos de crisis aflora el proteccionismo y cada país defiende lo suyo», apunta.

Son varios los factores a los que atribuye este "milagro'. Uno de ellos es que España está especializada en coches pequeños, poco contaminantes, que son los que mejor han resistido. «El "Polo' que Volkswagen fabrica en Navarra, es uno de los más vendidos en Europa», apunta. Y a ello se une «la flexibilidad de los trabajadores, que han tenido un comportamiento ejemplar». De cara al futuro, concluye, «nuestra mejor baza es la apuesta por el coche eléctrico».

Pero no todos comparten el optimismo de este sindicalista. José Antonio Bueno, socio de la consultora Europraxis, considera «un gran error» la supresión de las ayudas a la compra porque son las que «han salvado las fábricas en 2009». En su opinión, la subida del IVA apenas se va a notar pero, en cambio, es muy crítico con la obsesión por acabar con los déficit que se ha apoderado de Europa. Reconoce que el sector está sobredimensionado en un 20%, pero se resiste a que los ajustes se acometan sólo en España. «El problema es que los fabricantes alemanes y franceses van a defender sus centros, así que si hace falta recurrir a las ayudas, pues que no se dude», concluye.