Caso Renault, de conspiración a ajuste de cuentas

Caso Renault, de conspiración a ajuste de cuentas

Raquel Villaécija Acusó a China de haberle espiado para conocer sus secretos sobre el coche eléctrico, despidió a tres altos cargos por haber filtrado información a Pekín y dijo ser víctima de una conspiración económica e industrial. La enorme burbuja del caso Renault comienza a desinflarse. El grupo sospecha que los empleados podrían haber sido víctimas de una venganza por parte de alguien de dentro de la firma, que habría pasado de ser víctima de una trama de espionaje a marioneta de algún trabajador malicioso. Según publicó ayer el diario francés Libération, el número dos de la compañía, Patrick Pelata, se reunió el lunes con el primer ministro, François Fillon, y con el titular de Industria, Eric Besson, para informarles de que Matthieu Tenenbaum y Bertrand Rochette, dos de los tres supuestos topos, podrían haber sido víctimas de un ajuste de cuentas interno y no habrían vendido información secreta a China. El constructor de coches sí continúa sospechando del tercero, Michel Balthazard, encargado del desarrollo del futuro coche. El escándalo se desató tras una investigación de varios meses que Renault encargó a un gabinete externo. Ahora, la firma no descarta haberse equivocado y haber sido víctima de "manipulación', aseguró ayer un portavoz. Investigación La investigación de Renault revelaba que los tres supuestos topos tenían cuentas secretas en Suiza y Liechtenstein, donde una empresa china les estaría compensando por el supuesto cambio de información. Ahora, esta pista se desinfla porque las autoridades suizas dudan de la existencia de cuentas a nombre de Tenenbaum y Rochette. Queda la respuesta de Liechtenstein, que deberá pronunciarse en 15 días sobre Balthazard, aún bajo sospecha.