Coches a todo gas

Coches a todo gas

La carrera de los fabricantes para anticipar el vehículo del futuro ha puesto en liza los coches eléctricos y los híbridos. Sin embargo, una tercera opción también ha entrado en liza, aunque su vocación es servir de transición hacia el coche definitivamente ecológico.

Es el vehículo que funciona con gas licuado de petróleo (AutoGas) que, aunque se abastece de un combustible fósil, emite un 95% menos de óxidos de nitrógeno y partículas que un coche tradicional.

“El coche con gas es sin duda más recomendable que el que funciona con gasoil o gasolina”, explica Josep Puig, profesor de energía de la UAB.

Unos 6.000 vehículos funcionan en España con AutoGas, un combustible procedente de pozos de gas natural y de la última destilación del petróleo, y cuya imagen más visible y conocida son las flamas que veíamos salir del complejo químico. “Desde hace 30 años ésta una opción muy visible en Europa, aunque prácticamente desconocida en nuestro país”, explica Josep Puig.

Algunas marcas han hecho una apuesta clara por esta opción, pero los automovilistas disponen ahora además de la opción que les brindan algunos talleres para transformar el vehículo tradicional en uno renovado que se mueve con gas licuado. La opción permite reducir el coste del carburante un 50% (sale a 0,68 euros el litro, casi la mitad que la gasolina), además de la reducciones de contaminantes citadas.

La opción del vehículo a gas aparece sobre todo como una alternativa más limpia que los coches de diésel, cuya alta contaminación por NOx y partículas es el gran problema actual de la polución en las grandes ciudades españolas. Con el gas licuado del petróleo, las emisiones de dióxido de carbono (principal gas de efecto invernadero) bajan un 15%.

La transformación de estos vehículos no comporta el cambio de motor, sino que lo que se hace simplemente es convertirlo en un vehiculo bifuel, en el que se instala un nuevo depósito de gas (que se añaden al existente) y se colocan algunos complementos para usar el gas. De esta manera, el automovilista puede disponer indistintamente uno u otro carburante, aunque lo lógico, naturalmente, es que use el de gas por el ahorro señalado. “Un vehículo bifuel arranca en gasolina y por sí solo cambia a inyección de gas”, dice Jordi Fité fuertes, administrador de Gas Point Center, S. L., que impulsa esta nueva tecnología desde su sede en Castellar del Vallès. (Para ello, se instala también una rampa de inyectores conectada al colector de admisión, se hace pasar el gas por un reductor para reducir la presión y se instala una centralita electrónica que gestiona la inyección del gas para cortar la de la gasolina).

La transformación puede costar unos 2.000 euros, y la inversión puede ser rentabilizada o amortizada con un uso de entre 20.000 y 25.000 kilómetros (depende del consumo que hagan los vehículos en cuestión), aunque puede obtenerse a los 18.000 kilómetro si se trata de un coche gran cilindrada y consumo. Esto favorece enormemente a los sectores que hacen muchos kilómetros al año, como pueden ser las autoescuelas, ambulancias, empresas de mensajería, paquetería y transporte, comerciales o taxistas entre otros.

La expansión del coche con AutoGas ha tenido un desarrollo limitado debido a la escasez de puntos de suministros de gas en las gasolineras, aunque este asunto está ahora siendo corregido. Las petroleras han entendido que vender gas licuado les podía perjudicar al reducir las ventas de gasolina. Aún así ya existe un centenar de puntos de distribución en España, de los cuales una veintena están en Catalunya, la mayor parte en el área de Barcelona. Repsol ha previsto instalar 100 nuevos puntos de repostaje anuales en los próximos tres años para llegar a la cifra de 400 puntos de suministro en 2014. En paralelo, los fabricantes también están iniciando esta línea. Seat mantiene una línea de producción para el Altea y el Ibiza, mientras que Opel, Renault, Fiat, Skoda, Volkswagen, etc… también venden desde origen. “Muchas marcas apuestan por este combustible”, señala Carlos Canalís, de Gas Point Center.

El coche con gas es una opción ya, y tiene futuro “porque con el coche eléctrico todavía hay pocos puntos de suministro para alimentarlos, y la autonomía de estos vehículos es limitada”, señala Carlos Canalís. Si te quedas sin batería en mitad de la carretera, “te debe venir a recoger la grúa”.

En cambio, “con un coche con gas, siempre están garantizada el carburante, porque, en el peor de los casos, si la gasolinera no tiene gas, sí dispondrá de gasolina”, dice Carlos Canalís. XXXX Actualmente, en España hay cuatro empresas que suministran la tecnología para hacer la adaptación del coche a gas, mientras que la red de talleres en donde venden y transforman sus equipos se ha ido extendiendo por diversas zonas del país.

“La gran ventaja es que podemos transformar cualquier automóvil de gasolina, con lo que el ciudadano no tiene necesariamente que acudir a tener un coche nuevo para ahorrar gasolina o evitar contaminación. No tiene que hacer una gran inversión para lograr estos objetivos”, agrega Fité.

Los automóviles también pueden utilizar biogás, el metano que generan los vertederos de residuos, recuerda Josep Puig.

Mejora del aire

Autobuses en España

Unos 3.000 vehículos utilizan en España gas natural, fundamentalmente vehículos pesados, como camiones de recogida de basura o autobuses. En este caso, además de las ventajas en cuanto a polución y reducción de emisiones de CO2 (similares a los del GLP), los autobuses con gas natural bajan la contaminación acústica a la mitad. Un total de 26 localidades disponen de estaciones de suministro, entre ellas Madrid o Barcelona.

La flota barcelonesa

El 35% de la flota de autobuses de Barcelona funcionará este año con gas natural. La renovación de la flota afecta este año a 80 vehículos, y se retirarán 80 autobuses diésel de 14 años de antigüedad, con lo que se va a conseguir una reducción de emisiones de 346 toneladas de NO2 anuales.

La empresa Gas Natural Fenosa y Transports Metropolitans de Barcelona prevén ampliar la flota de gas añadiendo 204 unidades para el 2015, con lo que habrá 500 autobuses con gas, la mitad del total (que es de 1.080).