Durante la crisis han cerrado 2.500 pymes del automóvil, 500 sólo este año

Durante la crisis han cerrado 2.500 pymes del automóvil, 500 sólo este año

Esther de Aragón.- Recientemente Carolina Morales, analista del sector de la automoción, y Chimo Ortega, director del Área de Motor del Grupo Intereconomía, realizaron un pequeño análisis sobre la situación actual. Los resultados y las previsiones que hicieron no fueron muy optimistas, pero la confianza en las medidas del nuevo Gobierno ha abierto importantes expectativas. Recogemos algunas de sus declaraciones.

-¿Cómo va a acabar el año para el sector?

-Chimo Ortega. Las ventas de vehículos nuevos van a situarse en torno a las 818.000 unidades, cifra que en sí misma dice poco, aunque cobra importancia si se tiene en cuenta que antes de la crisis, en 2007, se vendieron 1,6 millones de vehículos nuevos.
-¿Cómo ha sido para el mercado de usados?

-Carolina Morales. Las ventas de vehículos usados se han comportado de una manera más positiva, han cogido parte de ese mercado de nuevos, pero también han crecido gracias a los particulares de más edad, de más de 10 años, que hacen que el parque automovilístico español sea uno de los más viejos de Europa, incluso el más antiguo, por delante de Grecia.
-¿Es una mala noticia?

-Ch. O. Muy mala. El envejecimiento que vivimos ahora influye directamente y de forma muy negativa en la seguridad vial y en el medio ambiente. Los planes de ayudas para dinamizar las ventas y para el achatarramiento fueron muy útiles, pero ahora sus beneficios se han perdido, ya que un 44% del parque supera los 10 años y hablamos de vehículos más inseguros y contaminantes.
-¿Cómo ha sido 2011 para las redes?

-C. M. Para los concesionarios ha sido nefasto. Las ventas a particulares representan un 45% del total, han perdido un gran peso, y eso ha pasado factura a los concesionarios. Este último año han cerrado 500 pymes, 2.500 en lo que llevamos de crisis. Los concesionarios están bajo mínimos, con una rentabilidad del -1%, aproximadamente. Y la crisis de financiación empeora las cosas por la falta de créditos.
-¿Y para los talleres?

-Ch. O. El tráfico en los talleres es otro aspecto que ha bajado de forma importante con la crisis, no sólo en oficiales, sino en independientes, porque aunque los coches son más viejos, se llevan menos a arreglar y a pasar revisiones. En los últimos años los talleres ayudaban a salvar la rentabilidad de los concesionarios. Era una actividad que funcionaba bien, pero la caída de ventas ha hecho descender el número de unidades para reparar y la crisis ha hecho que se utilice menos el coche, entre otras cosas por el precio del combustible. Por otra parte, son los vehículos nuevos los que se llevan más al taller, por las revisiones, las coberturas de seguro, etcétera, pero como las ventas han caído tanto, no hay vehículos para los talleres.
-¿En 2012, salvarán otra vez las ventas empresas y alquiladores?

-C. M. Las empresas se han portado de forma muy positiva, pero esta atonía económica, esta recesión de este último periodo del año, está haciendo mella en las ventas de empresa, por lo que se mantendrán estables. Durante un tiempo, además, las empresas no renovaron sus contratos, decidieron alargarlos para no tener que acometer nuevas inversiones. Ahora, terminados los contratos, han tenido que renovar. Puede que el crecimiento se haya debido más a esa finalización de contratos, que a un verdadero impulso.
-¿Qué medidas debería tomar el nuevo Gobierno para el sector?

-Ch. O. Sobre todo, y en general, medidas que permitan recuperar la economía y el empleo, esa es la base. En cuanto al sector de la automoción, todos pedimos un plan de ayudas directas a la compra de automóviles, basadas en el achatarramiento, para que se retiren los coches de más edad. De esta manera mejoraría el mercado y estaríamos aportando dinero a las arcas públicas, porque aunque pueda parecer lo contrario, las ayudas al sector del automóvil siempre han sido rentables para el Estado, incluidas las del último Plan 2000E. Parece una contradicción, pero se recupera la inversión a través de impuestos. Por otro lado, el modelo de distribución que hay en España, dadas las previsiones también pesimistas para los próximos años, y a no ser que llegue por fin alguna medida nueva, resulta un poco insostenible, tal y como está planteado ahora mismo.