04 Mar Editorial. Coches verdes
Hace pocos años nuestro país representaba el 15% del consumo europeo y ahora representa tan sólo el 8%. Con todo, el problema no es exclusivamente español y afecta también a otros países desarrollados. Ante esta situación, la industria de la automoción ha aumentado de modo decidido su apuesta por los vehículos que no dependen de los hidrocarburos, los coloquialmente denominados coches verdes. Así se está apreciando estos días en el Salón de Ginebra, gran escaparate mundial de las novedades automovilísticas. De las 65 primicias de este salón, 40 responden al mencionado concepto verde. Es decir, son vehículos eléctricos o híbridos, que abundan en el desarrollo de las propulsiones alternativas, aplicadas ya regularmente no sólo a utilitarios, sino también a todoterrenos y deportivos, con el objetivo común de reducir el consumo, así como las emisiones de CO 2. La coyuntura no es fácil. Pero el sector del automóvil, que sigue siendo un pilar básico en la industria de los países desarrollados, particularmente en lo tocante al número de empleos que proporciona, no tiene otro remedio más que luchar para remontarla. Y hacerlo en línea con las preocupaciones ecológicas de la sociedad parece una decisión muy sensata.