17 Jul El poder empresarial de la CEV
Jordi Cuenca | valencia En los últimos tiempos, resulta difícil que pase una junta directiva de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) sin que este órgano de gobierne apruebe la incorporación a la patronal provincial de una empresa directamente asociada (EDA). Se trata de una figura de larga tradición en la entidad creada para singularizar la pertenencia directa de firmas de cierto tamaño o relevancia social„de hecho, todas ellas forman parte de la organización a través de sus respectivas federaciones„ y obtener a cambio unos ingresos suplementarios. En los últimos años, tras la llegada de Salvador Navarro a la presidencia en diciembre de 2011, la campaña de captación se ha intensificado con el propósito de propiciar la independencia financiera de la patronal.
La crisis redujo los ingresos por una doble vía: los impagos de la Generalitat y de las cuotas de tantas empresas que cerraron o no tenían aire suficiente para pagar. Las sectoriales y territoriales, que son las que abonan cuotas además de las EDA, se resintieron. La CEV emprendió el camino de ir reduciendo su dependencia del dinero público „si en 2012 el 90 % de su presupuesto procedía de las administraciones, para 2015 ese porcentaje bajará al 55 %„ y aumentar las aportaciones privadas. En esta vía, las EDA son fundamentales porque buena parte de ellas dispone del músculo necesario para contribuir a las arcas de la patronal, incluso en tiempos de penurias.
La junta directiva de la semana pasada aprobó la entrada de seis nuevas empresas, entre ellas algunas del calibre de Carrefour, Sanitas o Dafsa. Con estas incorporaciones, el número de EDA asciende ahora a 86, casi el triple de las 26 que había en diciembre de 2011. A ellas hay que sumar diez colegios profesionales. La cuota mínima de cada firma es de 3.000 euros, según fuentes de la propia CEV. A partir de esa cantidad, hay libertad para concretar la aportación, si bien la mayoría de estas mercantiles se encuentra en una horquilla de entre 6.000 y 15.000 euros. Algunas se sitúan entre los 15.000 y los 30.000 y unas pocas, las más grandes, superan esta última cifra. Todo está en función de lo que se pacte.
Un somero repaso por el listado de EDA revela cómo la CEV ha sido capaz de captar a la práctica totalidad de lo más granado del mundo de la empresa local. La mismísima Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), que agrupa a un centenar de las principales mercantiles de la autonomía y cuyas asociadas radicadas en la provincia de Valencia forman parte todas ellas de la CEV, puede sentir una sana envidia. Mercadona, Bankia, la Autoridad Portuaria de Valencia, Martínez Loriente, Consum, Grupo Boluda, Ribera Salud, Grefusa, Caixa Popular, Grupo Bertolín, Dulcesol, Pavasal, Agricultores de la Vega, Aguas de Valencia, Anecoop, Logitren o Mercavalencia son algunas de las firmas autóctonas asociadas directamente a la CEV, a las que hay que sumar un número relevante de despachos de abogados.
A ellas hay que añadir otras muchas mercantiles cuya sede social no está en Valencia, aunque sí tienen actividad en la provincia, a través de fábricas o delegaciones: Banco Sabadell, Iberdrola, El Corte Inglés, Vossloh España, Mapfre, Bayer, Eulen, Gas Natural Cegas o KPMG.
Cuatro de todas esas mercantiles „Grefusa, Consum, Grupo Segura y Mercadona„ tienen plaza propia en la junta directiva de la CEV y tres „Consum, Grupo Segura y Logitren„ se sientan en el comité ejecutivo. En vista de la avalancha y para premiar la fidelidad de tantas empresas, la Confederación aprobó el año pasado una reforma de sus estatutos que permite que en su asamblea un 30 % de las vocalías las ocupen EDA. En términos económicos ese porcentaje podría ser superior, pero la organización no quiso restar protagonismo a las federaciones y asociaciones sectoriales que la integran.