18 Abr Ford Focus 2.0 TDCi Powershift: contenidos ‘premium’ a precios populares
Además de mantener las virtudes que han hecho de las dos anteriores generaciones coches de éxito buen comportamiento y confort de suspensiones el nuevo Focus ofrece unos contenidos dignos de modelos premium, sobre todo en lo que a seguridad se refiere. En el diseño, no hay sorpresas. Se mantienen las líneas típicas del kinetic desing que, hasta ahora tenía su máxima expresión en el Fiesta. Para el mercado europeo se ha decidido ofrecer sólo una de las dos partes delanteras que se diseñaron. La que de momento no va a llegar al Viejo Continente tiene la calandra cromada, y la otra, más agresiva, viene con la rejilla en color negro mate. Es posible que no haya sido una decisión acertada y que haya clientes europeos que hubieran preferido la cromada. Interiormente, el vehículo gana en amplitud y su accesibilidad es buena en las cuatro plazas. La presentación es atractiva y los asientos tienen una buena forma y resultan muy cómodos. Los tejidos que los tapizan tienen un tacto agradable. El equipamiento de confort es completo. Los sistemas de información y comunicación también, aunque son complicados de manejar. En cambio, hay que alabar el contenido en materia de seguridad, la mayoría del mismo como dotación de serie. Para completar el máximo equipamiento previsto, se ofrecen tres paquetes opcionales que totalizan 2.360 euros y que incluyen hasta el sistema de aparcamiento automático. En el apartado de lo menos positivo está la capacidad del maletero con los asientos posteriores ocupados y la bandeja puesta, que se ha reducido respecto al Focus anterior. Lo peor es que esta capacidad la consigue optando por el kit antipinchazos (en absoluto recomendable). Si se opta por llevar una rueda de repuesto de igual tamaño que las del coche, se pierde algo más de espacio. La solución intermedia es llevar una rueda de emergencia. Â En lo que se refiere a los sistemas de seguridad activa los que ayudan a evitar accidentes hay que destacar el que detiene el coche a baja velocidad (menos de 30 kilómetros por hora) si detecta un obstáculo y el conductor no actúa. Â También dispone de control de crucero activo, muy interesante cuando hay niebla o visibilidad baja, pero poco útil en tráfico intenso; también puede llevar la asistencia activa de carril, que actúa sobre el volante, llegando a girarlo hasta 15 grados para indicar al conductor en qué dirección debe corregir, si percibe que se sale del que ocupaba. Este dispositivo se complementa con una alerta que advierte al conductor de la conveniencia de parar a descansar si detecta vaivenes constantes entre los carriles.