La automoción de Vigo crea el coche que habla con la carretera

La automoción de Vigo crea el coche que habla con la carretera

La automoción gallega se sitúa una vez más a la vanguardia de se los ITS, sistemas inteligentes de transporte. La tecnología que en la última década a contribuido a reducir los accidentes y la mortalidad en las carreteras ( radares, paneles informativos, airbags, sistemas de frenado y de control de tráfico) llega a su máximo desarrollo en el programa Siscoga, un proyecto de I+D puesto en marcha por la Dirección General de Tráfico (DGT) y el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG) que interconecta los coches con las infraestructuras viarias para reducir la siniestralidad. Las pruebas en carretera comenzarán en octubre. Veinte vehículos de investigación experimental equipados con dispositivos desarrollados por el CTAG (unidades de comunicación a bordo, sistemas HMI Human Machine Interface y GPS con aplicaciones específicas de mapas) comenzarán a circular en el mes de octubre. El campo de ensayo será un corredor inteligente de 60 kilómetros de autopistas y autovías del entorno de Vigo (AP-9, A-55 y A-52) elegido por sus especiales condiciones de intensidad de tráfico y climatología muy variable, a lo largo del cual se desplegará un anillo de fibra óptica, 30 unidades de comunicación cooperativa vehículo-carretera (cada 2 kilómetros), 21 cámaras, 19 paneles informativos, y 10 estaciones meteorológicas. Todo este despliegue tecnológico permitirá enviar directamente a un panel instalado en el interior del vehículo avisos de accidentes, retenciones y condiciones climáticas adversas; límites de velocidad variable, aproximación de vehículos de emergencia o aviso cooperativo de colisión. También alertará de la incorporación de coches a un carril o en intersecciones, recomendará la velocidad óptima al acercarse un semáforo e incluso detectará plazas disponibles de aparcamientos. Coches interconectados En la actualidad, la nueva generación de vehículos de gamas altas ya incorporan una central de información que activa los limpiaparabrisas si llueve, registra si están activadas las luces antiniebla o si se ha producido un frenazo. Pero esta información se queda en el vehículo y no se transmite a otros. La gran diferencia y la novedad que aporta Siscoga es que aprovechará los centros de gestión y la fibra óptica de la propia DGT para enviar esta información a vehículos que vengan detrás. Un ejemplo: con este sistema, un coche podrá transmitir a otro que circula por detrás a 5 kilómetros de distancia información de vital importancia para su seguridad como una alerta de frenazo o de reducción de la velocidad o sobre un obstáculo que se puede encontrar. «Buscamos una tecnología sencilla para el conductor no se trata de pilotar aviones»