La crisis de deuda de España e Italia sigue pese a la intervención del BCE

La crisis de deuda de España e Italia sigue pese a la intervención del BCE

Fue el inicio de la tormenta que ha azotado a Italia, país cuyo coste de la deuda se ha disparado incluso por encima del español. El país, que debe más de un 120% de su Producto Interior Bruto, atraviesa una crisis institucional con el Gobierno de Silvio Berlusconi, aferrado al cargo y con dudas para aplicar los recortes que piden los mercados.

Por su parte, la rentabilidad del bono francés se disparó hoy un 8% esta jornada, del 3,16% al 3,46%, al propagarse los rumores de que Standard & Poor’s iba a bajar su nota crediticia.

La agencia publicó un desmentido en el que explicaba que por un “fallo técnico” se envió una nota a sus suscriptores insinuando tal recorte, algo que no pasará porque “mantiene” su ‘triple A’ (AAA) y sus perspectivas. La prima de riesgo frente a Alemania se disparó así a los 169 puntos récord.

El BCE da más de 110.000 millones a los mercados

El mercado secundario, donde los inversores compran y venden bonos de los países, sirve para valorar el coste que le supondrá a los países financiarse en el mercado primario: las subastas de deuda nacionales a las que acuden inversores y especuladores demandando una rentabilidad por el riesgo asumido.

El bono a 10 años español llegó a pagar un 6,36% de interés antes de que el BCE interviniese en los mercados en agosto, mientras que el italiano costaba un 6,22%. Después de invertir más de 110.000 millones de euros en compras masivas de deuda de estos países -y de otros problemáticos como Grecia y Portugal-, España paga un 5,86% e Italia, en el punto de mira por su crisis de Gobierno, un 6,88%.

La negociación de los bonos italianos en los mercados secundarios es un termómetro para su financiación en el mercado primario, donde capta el dinero con sus subastas de deuda. El Tesoro italiano ha tenido que pagar un 70% más para colocar 5.000 millones de euros.

Las intervenciones del BCE, contrarias a su mandato de controlar la inflación por debajo del 2%, algo difícil si inyecta dinero en los mercados comprando bonos, no han evitado que la prima de riesgo española alcance los históricos 420 puntos frente al ‘bund’ alemán, valor refugio para los inversores que confían en su solvencia: por ello paga un 1,77% de rentabilidad.

El diferencial español se relajó esta jornada hasta los 409 puntos básicos, aún así a un nivel cercano al récord de la víspera, mientras que el italiano bajó de 575 a 511 puntos.

Y todo ello, pese al apoyo del BCE. Solo en la primera semana de agosto adquirió 22.000 millones de euros en bonos que estaban en manos de los mercados. La última semana de octubre, la última de la que hay constancia, el BCE inyectó otros 9.520 millones de euros. Y estos días ha vuelto a comprar deuda con el bono italiano pagando un 7,4%, un nivel que ya provocó en el pasado el rescate de países como Grecia y Portugal por parte de la Eurozona y el Fondo Monetario Internacional.

Y amenaza recesión

La incertidumbre continúa presente también en las Bolsas europeas ante el caos político en Italia y Grecia y los rumores acerca de una ruptura en dos trozos de la Eurozona. El Ibex 35 ha cedido este jueves un 0,36%.

Las pesimistas perspectivas de crecimiento de la Comisión Europea- que sitúan Europa al borde de la recesión en 2012– acabaron por desmoronar las Bolsas.

La volatilidad del mercado también golpeó de lleno a Francia – uno de los países con la máxima calificación crediticia según las agencias de calificación- lo que provocó un aumento de su prima de riesgo hasta máximos de 154 puntos.

En el mercado de divisas, el euro continúa perdiendo fuerza al dólar con un tipo de cambio entre ambas de 1,35 unidades.

La jornada viene marcada, además, por el temor de los inversores a una nueva recesión global a raíz de los datos macroeconómicos publicados en Asia.

En China, la balanza comercial de octubre ha sido bastante peor de lo esperado. El país ha acelerado el crecimiento de sus importaciones, pero sin embargo se moderan las exportaciones como resultado de una menor demanda en Europa y EE.UU. En Japón, por su parte, la confianza consumidora de octubre se mantiene en niveles del mes anterior (peor de lo esperado).