La crisis japonesa paraliza la planta de Opel mientras Ford teme quedarse sin repuestos

La crisis japonesa paraliza la planta de Opel mientras Ford teme quedarse sin repuestos

JULIÁN LARRAZ El sector del automóvil está en estado de alerta. Se temen paradas de producción en todas las factorías de España por la falta de piezas procedentes de Japón. La factoría maña de Opel (igual que ya ha sucedido en una alemana) ya ha anunciado que no fabricará Corsa ni lunes ni viernes por la tarde de la semana que viene mientras que la planta de Peugeot Vigo aseguró ayer que tiene piezas, por lo menos, para una semana. Ford Almussafes, por su parte, teme quedarse sin stock. «No creemos que tengamos que parar. Nos afecta porque afectará a todo el mundo y no lo sabemos. Depende del stock», aseguran desde la Ford Almussafes, que hoy no trabajará debido a las Fallas. Los chips que utilizan los ordenadores de a bordo de los automóviles se producen en gran medida en el país nipón. Se trata de piezas pequeñas cuya repercusión del transporte es mínima por lo que la tecnología del Lejano Oriente domina gran parte del mercado. Esto unido a que los componentes electrónicos en los automóviles son cada año mayores ha dejado a las factorías españolas en una situación de indefensión. Este problema llega derivado de la globalización. Según confirma Ford a LAS PROVINCIAS, no hay ningún proveedor (los llamados Tier 1) de Almussafes que sirva piezas desde Japón. Sin embargo, existen dudas razonables sobre si estos proveedores se sirven de piezas (que suministran los Tier 2) que vengan desde Japón. A su vez, algunos Tier 2 tienen su propios proveedores de piezas que se fabrican en el Lejano Oriente por lo que los cálculos que tienen la factoría hacen imposible saber hasta cuando podrán fabricarse coches en Almussafes sin que que el flujo de mercancías desde Japón se normalice. Desde PSA Peugeot Citröen aseguran que tienen piezas para «un mínimo de una semana» y, para algunos elementos que provienen de Japón incluso para «varias semanas». Esta circunstancia, sin embargo, no alivia la complicada situación ya que la falta de un chip del airbag, la dirección asistida o los frenos hacen completamente inviable la producción de un vehículo. La falta de piezas, por lo menos en un inicio, se va a solucionar activando las medidas preventivas que tiene la mayoría de empresas del sector para estos casos. El presidente del comité de empresa de General Motors España (a quien pertence Opel Figueruelas), José Juan Arceiz, explicó ayer que el cese de producción previsto en su planta se debe a la falta de un componente que tiene un elevado valor tecnológico y que se envía desde Japón a un proveedor cercano a Figueruelas. Arceiz aseguró que los trabajadores que no trabajen por el cierre temporal de la fábrica cobrarán el 100% de su salario, en aplicación de la cláusula del convenio colectivo que establece la creación de una «bolsa de horas» de hasta 25 días de producción para casos como éste. Temor en la Comunitat El cierre durante dos días en la planta de Opel Figueruelas ya supone un varapalo para el cluster de la automoción de la Comunitat Valenciana. Los proveedores de primer nivel, con comunicación directa con la planta, ya saben que en Zaragoza se van a dejar de producir 2.400 Corsa pero aquellos suministradores de piezas de segundo nivel carecen de comunicación oficial, según explican fuentes del sector a este periódico. La complejidad de la situación hace temer que, sin previo aviso, las peticiones de piezas desaparezcan sin saber por cuanto tiempo. «Oficialmente habrán dicho que cierran Figueruelas dos días pero, como mínimo, será entre 15 y 20 días», desvela unos de los proveedores de Ford y Opel mejor informados. Mientras tanto, los trabajadores del metal aseguran temerse lo peor. Carlos Faubel, máximo dirigente de UGT en Ford Almussafes, y que ayer se reunió con los máximos responsables sindicales de UGT en todas las empresas de la automoción, aseguró que las repercusiones del terremoto en Japón son incalculables. «La cascada es impredecible. No sólo en España sino en toda Europa. No sabemos nada. Nos hemos reunido para analizar qué puede pasar en cada factoría y determinar el posible alcance de la situación», explica Faubel. La situación en los proveedores de la Comunitat es idéntica. Cada automóvil tiene miles de piezas y la posiblidad de que una de ellas esté retenida en Japón es, hoy por hoy, imposible de determinar.