26 May Las Cámaras negocian tramitar licencias de apertura y actividad
X. MORET Las Cámaras de Comercio buscan su espacio. En un contexto generalizado de ajustes tanto en el sector público como en el privado por el descenso de la actividad económica, las instituciones camerales tienen la imperiosa necesidad de encontrar nuevas vías de financiación por la desaparición del recurso cameral permanente, la cuota que, en función de su facturación, debían aportar las empresas para sufragar los servicios que prestan las cámaras. En el caso concreto de la Cámara de Valencia la urgencia es relativa, ya que su situación patrimonial y financiera le permitiría mantenerse incluso sin las cuotas. Pese a ello, la Cámara está explorando nuevas vías de obtención de recursos, bien mejorando la eficiencia en los servicios que ya presta, bien analizando cuáles son aquellas funciones que ahora no desarrolla y que podría asumir para dar valor añadido a las empresas. El mapa todavía no está trazado, pero las ideas ya están sobre la mesa y comenzarán a concretarse en las próximas semanas. Según explicaron a este diario fuentes camerales, la opción más firme que se plantea dentro del proceso de redefinición de las Cámaras consiste en asumir algunas funciones que ahora desarrolla la administración, fundamentalmente en cuestiones como formación e internacionalización. En concreto, se plantea que los Ayuntamientos tengan la posibilidad de ceder a las Cámaras la tramitación de las licencias de apertura de nuevos negocios. Según las fuentes consultadas, las instituciones camerales, en tanto que entidades de derecho público, podrían asumir esa competencia de los entes locales a cambio de una contraprestación económica de las empresas. El sistema beneficiaría a todas las partes. Por un lado, al emprendedor, que se ahorraría la burocracia y podría abrir antes su negocio; por otro a la administración, que ahorraría costes y comenzaría a ingresar antes los impuestos vinculados al desarrollo de la actividad; y por último la Cámara, que obtendría ingresos aportando valor añadido a la empresa. En lo que se refiere a la internacionalización, una faceta que se ha intensificado desde que José Vicente Morata asumió la presidencia de la Cámara de Valencia el año pasado, los ingresos podrían llegar por el cobro a las empresas por los encuentros con embajadores, jornadas a las que ahora pueden asistir de forma gratuita. También se plantean otras posibilidades, como por ejemplo gestionar un censo público y centralizado de empresas o cobrar a la administración autonómica para continuar prestando el servicio de la ventanilla única empresarial, que desarrollan funcionarios públicos en sedes camerales. «En Italia, el registro mercantil lo llevan las Cámaras de Comercio. En Francia, gestionan puertos y aeropuertos. No vamos a hacerlo aquí, pero sí hay tareas que se están haciendo en otros países y que podemos hacer aquí. Lo estamos analizando», señalan las fuentes, quienes insisten en que la reinvención de sus funciones siempre se hará sobre la base de la generación de valor añadido. Fusión imposible Por otra parte, las fuentes camerales señalaron que el futuro de las Cámaras no pasa por una eventual fusión con las organizaciones empresariales, ya que se trata de entes de naturaleza distinta. Mientras las primeras son instituciones tuteladas por las administraciones públicas, las patronales son agentes sociales a las que les corresponde, entre otras cuestiones, el ejercicio de la negociación colectiva. No obstante, sí insisten en la necesidad de coordinarse para no duplicar funciones. En ese sentido, las fuentes confirmaron que las cámaras valencianas trabajan en un plan de complementariedad con las patronales sectoriales y territoriales que en las próximas semanas se plasmará en iniciativas concretas. Aunque la hoja de ruta todavía no ha sido concretada, los responsables de las Cámaras y las organizaciones empresariales de la Comunitat trabajan en segundo plano en la elaboración de un plan que les permita redefinir sus funciones, evitar duplicidades y reforzar la coordinación ante la caída de ingresos. Respecto a la posibilidad de que las Cámaras asuman algunas funciones de la administración, otras fuentes empresariales consultadas apuntan a que podrían actuar de intermediarias con las administraciones autonómicas para agilizar las tramitaciones en el caso, por ejemplo, de la concesión de licencias de actividad. Según éstas fuentes, las Cámaras deben llevar a cabo una adaptación «importante» y mejorar sus servicios si quieren subsistir. En este sentido, apuntan a que algunas Cámaras de la Comunitat, como las de Alcoy, Orihuela, Castellón o Alicante, pueden «pasarlo mal», incluso hasta el punto de verse tener que plantearse la posibilidad de fusionarse. Por el contrario, señalan que la Cámara de Comercio de Valencia es una de las «mejor situadas» para afrontar el nuevo escenario y creen que José Vicente Morata puede dar un «vuelco» a la manera en la que ha sido gestionada hasta ahora.