Los problemas de producción de Ford en Rumanía acercan la Transit Connect a Valencia

Los problemas de producción de Ford en Rumanía acercan la Transit Connect a Valencia

JULIÁN LARRAZ Ford tiene una espina clavada en Rumania. La antigua factoría de Daewoo no consigue alcanzar el nivel mínimo que exige la multinacional para producir coches, lo que ya se ha convertido en un problema estratégico para la compañía en Europa. Había confiado a la planta del Este el montaje de la Transit Connect y el B-Max (un monovolumen del tamaño del Fiesta). De hecho, los proveedores ya tenían pedidos en firme para suministrar piezas a esta factoría. Sin embargo, según ha expresado Jan Gijsen, director general y presidente de Ford Rumania, la furgoneta se está fabricando de manera defectuosa lo que le ha llevado a decir al directivo que está «decepcionado» con sus trabajadores, cuestión que no ocurre en ninguna otra filial de Ford en el mundo. La multinacional, por ejemplo, se ha deshecho recientemente en elogios hacia sus empleados en India. El altísimo nivel de reparaciones que tienen que realizar en Rumania está, además, retrasando la planificación de producción en todo el continente. Todos los proveedores de piezas de Ford dan por descontado que el Kuga (todoterreno del tamaño del Focus) se va a fabricar para el mercado europeo en Almussafes pero aún no se ha confirmado. Además, se barrunta la llegada de un tercer modelo. En un principio, los planes indicaban que una versión del nuevo Focus iba a desembarcar en la planta valenciana y Ford ha ido dando fechas de confirmación de esta noticia, siempre con carácter extraoficial, que finalmente no ha cumplido. Este hecho, según comentan algunos proveedores en privado a LAS PROVINCIAS, está creando un gran malestar en la Comunitat Valenciana ya que, pasado ya un tercio del año, todavía no se pueden planificar ni inversiones ni posibles contrataciones de personal. ¿Por qué ocurre todo esto? El centro de este problema está en Rumania. La cúpula de Ford visitó todas las factorías que tiene en Europa para valorar sus posibilidades reales y examinarles a fondo. Alan Mulally, presidente mundial de la compañía, estuvo en Valencia el pasado 2 de marzo para dar un espaldarazo a la factoría de Almussafes y asegurar que llegarían nuevos modelos. Días antes, el 24 de marzo, John Fleming, vicepresidente ejecutivo, visitó también la planta de Ford Rumania aunque el optimismo no se vislumbraba en sus palabras. Según explicó Jan Gijsen. el presidente de Ford Rumania, a sus empleados, Fleming «subrayó que todavía hay una diferencia entre nuestra producción de plantas y otras plantas de Ford. Por tanto, es muy importante que podamos recuperar la diferencia antes para lanzar nuevos vehículos y motores en la producción». Esto lo dijo Gijsen hace un mes en un documento dirigido a la plantilla de Rumania y al que ha tenido acceso este periódico. Sucesión de avisos Desde que a principios de años Gijsen asumiera la dirección de la planta rumana en sustitución del valenciano Dionisio Campos, sus cartas a los empleados han ido adquiriendo tientes cada vez más dramático. En su primer artículo, en febrero de 2011, dijo que la factoría de Craiova aún no estaba preparada para fabricar la Transit Connect y que había que trabajar para lograrlo. En su segunda misiva, en marzo, recordó un problema con un proveedor de amortiguadores que les tuvo cuatro días parados. El pasado mes de abril exigió una reacción rápida por parte de la plantilla. «Ahora estamos contra reloj. Los primeros prototipos de vehículos y motores están programados para entrar en producción a mediados del presente año. Por lo tanto, se debe en los próximos meses mejorar nuestras prácticas de operación en el flujo de producción actual y continuar con la capacitación fuera de la producción». El aviso, casi ya con tintes de amenaza de este mes, ha sido aún más duro. «Debo decir que estamos decepcionados con nuestro rendimiento interno, la forma en que proporcionamos a nuestros clientes internos. (…) Cuando veo el número de reparaciones en líneas de producción y el número de vehículos que se encuentran en la reparación, me doy cuenta que no se da la debida importancia a los clientes internos. Hemos puesto en marcha todos los procesos apropiados y herramientas necesarias. Hemos realizado todos los programas de capacitación necesarios. Tenemos que centrarnos en lo que hacemos (…) En la actualidad se producen pequeños volúmenes y no estoy satisfecho con nuestro proceso interno», explica el presidente de Ford Rumania que sigue sin conseguir que la antigua fábrica de Daewoo logre el nivel de calidad que exige Ford.