30 May Oleada de despidos temporales en Ford
JULIÃN LARRAZ El Focus abandonará la factoría de Ford Almussafes el próximo 22 de julio y dejará a la factoría y su parque de proveedores en una situación límite que sólo se podrá sobrellevar con una nueva oleada de Expedientes de Regulación Empleo (ERE) temporales. Los fabricantes de piezas, según explica Nicolás Agustín Payá, gerente de H&L y presidente de la parque Juan Carlos I de Almussafes, dan por hecho el recorte de plantilla que podría empezar en julio y que se recrudecerá en octubre. «Habrá ERE temporales en el segundo semestre», sentencia Nicolás Agustín Payá. Atendiendo a la última planificación de producción para Ford Almussafes, referente al segundo semestre del año, los números no dejan lugar a dudas. «Ahora estamos fabricando unos 1.150 coches. Ayer (el jueves) fueron 1.165, lo que hace un total de unos 25.000 al mes. Las previsiones para el segundo semestre es de unos 20.000 vehículos al mes», explican desde el parque de proveedores de Ford. Este descenso de la producción supone una merma de un 20% aproximadamente en el segundo semestre aunque, según los datos remitidos por Ford a los proveedores, la caída será mucho más dura en octubre. El motivo de esta situación está directamente relacionada con los modelos adjudicados que tiene Almussafes. Actualmente, la factoría monta unos 500 C-Max, otros 500 Focus y unos 150 Fiesta al día. Sin embargo, en julio, la cifra de Focus empieza a caer en picado situando en la horquilla de los 100 a los 300 al día hasta quedarse en cero el 23 de julio. Puesto que la plantilla toma vacaciones las tres primeras semanas de agosto, la factoría podría aguantar a los trabajadores hasta finales de agosto pero, una vez pasado el periodo de asueto, los EREs serían inevitables. Además, el volumen de 20.000 unidades al mes es, cuanto menos, cuestionable si la factoría continúa únicamente con el Fiesta y el C-Max. El monovolumen, del cual ahora se montan unos 500 al día, sólo se produce para Europa en Almussafes por lo que el aumento de producción de este modelo sólo se justificaría si se incrementaran espectacularmente las ventas. Cubrir la ausencia del Focus con este modelo supondría que la demanda en Europa del C-Max se habría duplicado. Hoy por hoy, impensable. Por otra parte está el Fiesta. Almussafes comparte la producción de este modelo con Colonia, que monta unos 1.800 vehículos al día contando Fiesta (la mayoría) y Fusion. El año que viene, Ford Craiova va a fabricar el B-Max (evolución del Fusion) por lo que Colonia perdera una parte pequeña de su volumen diario. Esta merma se querrá recuperar en Alemania concentrando en su planta más producción de Fiesta ya que los alemanes son los adjudicatarios de este modelo y Almussafes no es más que una planta de apoyo, que en su condición de factoría flexible, ayuda a cubrir los picos de producción. Atendiendo a esta forma de actuar de Ford, no es previsible que Colonia ceda parte de su producción del Fiesta a Almussafes después del verano. Pese a estos negativos condicionantes, el futuro de la planta es brillante (según Mulally «hará falta gafas de sol) y algunos proveedores hablan incluso de que en 2013 se llegarán a fabrican unos 400.000 vehículos al año, lo que implicaría una fuerte contratación en la factoría y sus proveedores que recuperarían el tercer turno. Estas cotas se lograrían con 125.000 Transit Connect al año, algo más de 100.000 Kuga y unos 150.000 C-Max (incluyendo el mercado europeo, el americano y las versiones híbridas). El gerente de H&L, que acaba de abrir una factoría junto a la planta de Ford de Saarlouis (Alemania), donde actualmente se monta el Focus y el Kuga, afirma: «en Alemania tienen claro que el nuevo Kuga no se va a fabricar en Saarlouis. Si fuera a ser así, nosotros ya lo sabríamos». La actual versión de este todoterreno se dejará de montar en verano de 2012, cuando se cambiará por la nueva. Si este producto, como los proveedores de Ford dicen, llega a Almussafes, se empezaría a notar en la factoría a principios de 2012, después de pasar un semestre trágico en cuestión de empleos. Como los proveedores dan por hecho que a corto plazo las perspectivas no son buenas pero a largo sí, el presidente del Parque Industrial Juan Carlos I, Nicolás Agustín Payá, insiste en mejorar las instalaciones del polígono con un aparcamiento para camiones, un nuevo acceso desde la A-7 y un apeadero de la línea de cercanías para que cuando lleguen los nuevos modelos no se sature la zona.