24 Oct OPINIÓN- La gran decisión
El precio que pagamos los españoles por ello es alto, en términos de seguridad vial y medio ambiente, pero también, y diría que, sobre todo, en términos de empleo. Así, las redes de distribución habrán perdido más de 50.000 puestos de trabajo cuando haya terminado la crisis debido a esta baja demanda.
Está claro que la gran decisión del futuro Gobierno que salga de las urnas después del 20-N es apostar o no por el sector del automóvil, que en estos momentos es el único de la economía española en disposición de actuar como motor para salir de la crisis, por el efecto multiplicador que tiene en sectores afines.
¿Cómo ha de ser esa apuesta? Claramente, un plan estructural de renovación del parque capaz de rebajar la edad media de los coches que circulan por nuestras carreteras, así como de impulsar la demanda.
El plan de achatarramiento debería centrarse más en la recuperación del mercado que en favorecer el desarrollo de determinados canales, como el de empresas o «renting», apostando decididamente por el mercado de particulares, que es el que pone de manifiesto la situación real de la demanda interna y el que aporta mayor rentabilidad al sector. Hay que primar la rentabilidad sobre la cantidad.
Me gustaría recordar que los anteriores planes estructurales de renovación del parque demostraron tener siempre un balance fiscal muy positivo para la recaudación por la vía del aumento de los ingresos por IVA e impuestos especiales —matriculación y sobre carburantes—, además de tener repercusiones favorables y muy visibles en seguridad vial o en medio ambiente.