21 May Polonia, capital Valencia
Empresas valencianas de distintos sectores han elegido Polonia como base de operaciones en sus estrategias de internacionalización. Grupo Royo, Importaco, Industrias Alegre, Fermax o Sor Ibérica se han implantado en el país centroeuropeo para acceder al mercado alemán, Austria y Europa del Este.
Víctor Romero | valencia Hace ya ocho años que la empresa valenciana de controles de acceso y videovigilancia Fermax abrió su flamante oficina comercial en Varsovia, en una de las zonas de mayor proyección de la ciudad. La compañía no ha dado todavía el paso de contar con fábrica propia, pero no ha dejado escapar la oportunidad de colocar sus videoporteros a los centenares de promotores de viviendas que cada año inauguran nuevos edificios.
Al calor de una lluvia masiva de fondos estructurales que en el período entre 2014 y 2020 alcanzarán los 85.000 millones de euros y la mayor ratio de crecimiento de la Zona Euro, empresas industriales valencianas han hecho de Polonia uno de los ejes centrales de su estrategia de internacionalización.
La empresa de muebles de baño Grupo Royo también lleva instalado en Polonia desde 2008. Tras cumplir con todas las fases de implantación, baraja ya poner en marcha un segunda fábrica. La elección cumple dos objetivos: Atiende a la demanda interna de un país con una población de 38 millones de personas en pleno crecimiento y sirve de puerta de entrada al mercado alemán.
«Polonia tiene muchas ventajas. Cuentas con costes laborales muy bajos y está dentro del área de influencia de Alemania. Hasta ahora había sido el granero de los alemanes, pero han desarrollado infraestructuras logísticas y las cosas están cambiando rápidamente», señala el catedrático jubilado de Historia e Instituciones Económicas y experto en globalización, Jordi Palafox.
Un ejemplo del salto cualitativo del país en los últimos años es el de Industrias Alegre. La empresa valenciana prefirió instalarse en Polonia en 2006 para suministrar piezas a la factoría de Ford en la ciudad alemana de Colonia. Era una decisión arriesgada porque la industria del automóvil dirigida al mercado centroeuropeo parecía haberse decantado por Chequia y Eslovaquia. Actualmente trabajan en la planta polaca de Industria Alegre más de 300 personas.
La lista de compañías valencianas instaladas en el país no es excesivamente larga pero abarca a casi todos los sectores. Algo más de una treintena de firmas lo han elegido para internacionalizarse, según datos de la Cámara de Comercio de Valencia. Entre ellas figuran firmas de construcción como Lubasa (ahora Durantia), de energías renovables como Manterol o de transporte como Sor Ibérica. También la familia Serratosa tiene intereses en Polonia a través de la división de aislantes del grupo Uralita.
Ninguna parece haberse arrepentido. La empresa agroalimentaria de frutos secos Importaco acaba de anunciar la inversión de cuatro millones de euros en nuevas instalaciones, con la vista puesta en el mercado interno polaco, pero también en los países colindantes. «Polonia es un punto intermedio entre las repúblicas exsoviéticas y Europa Occidental. Está muy bien situado a la hora de tener en cuenta los costes de transporte», dice Palafox.
Otro de los factores que genera atracción es un ventajoso régimen fiscal para las inversiones extranjeras. La misma web de la Embajada de Polonia en España hace gala de esas ventajas. «Polonia ha llegado a ser una de las ubicaciones de mayor atractivo en el mundo para desarrollar actividades económicas», dice citando informes de consultoras. Uno de los elementos de atracción son las denominadas Zonas Económicas Especiales, que cuentan con condiciones más favorables para el establecimiento de industrias.