10 Mar Renault inicia la fabricación del Twizy en la factoría de Montaje de Valladolid
JULIO G. CALZADA | La factoría de Montaje Carrocerías de Renault, situada junto a la carretera de Madrid, a las afueras de Valladolid, inició el lunes pasado la fabricación de la primera unidad del vehículo a baterías Twizy, el primer automóvil exclusivamente pensado para la nueva movilidad eléctrica que desarrolla la multinacional francesa con intención de situarse a la vanguardia de esta tecnología. Una antigua nave que servía de almacén de piezas ha sido habilitada para esta nueva producción que se unirá a la de los automóviles convencionales, con motor de combustión interna que se mantiene tanto en la fábrica vallisoletana, donde se ensamblan los modelos Modus y Clio, como en la palentina de Villamuriel de Cerrato, donde se fabrican cuatro versiones de la familia Megane. La fabricación, indican quienes han conocido estos primeros momentos de la puesta en marcha de la producción, resulta todavía «muy artesanal». En la nave, pintada de verde, en consonancia con las líneas ecológicas de la compañía, se lleva a cabo el proceso de soldadura de la estructura del biplaza. Un trabajo que se ejecuta a mano por el equipo de empleados que han sido especialmente preparados para esta tarea. En total, en la fabricación del biplaza participan en torno a 200 personas. Una vez finalizada esta fase, las estructuras se montan sobre birloches para trasladarlas al área donde se sitúa la cadena, pero con anterioridad se somete las piezas metálicas a un baño de cataforesis, un proceso electroquímico que preserva a las carrocerías de la corrosión y del óxido. Por último, en una cadena en forma de U de pequeñas dimensiones se procede al ensamblado de las distintas partes y a la colocación del motor, las transmisiones y las ruedas. El bloque de la batería, almacenado en un área aparte, se une en la última fase del proceso al resto de la construcción. La previsión es que esta misma semana pueda completarse la construcción del Twizy hecho en Valladolid, el primero de los 20.000 previstos para el primer año de trabajo, aunque los directivos de la compañía del rombo auguren ya un incremento de la producción ante las expectativas de venta de este urbano eléctrico, el primero que se construye de manera industrial en Europa. Primeras pruebas Los modelos que salgan de la cadena vallisoletana se probarán en una pista que, en esta ocasión, y a diferencia del resto de producciones con motores de combustión, podrá instalarse dentro de una de las naves con las que cuenta Renault en sus dependencias de la carretera de Madrid. Algo que se puede hacer por tratarse de un vehículo sin emisiones contaminantes, dado que está movido por motores eléctricos, ni hay humos y provoca muy poco ruido, algo que le diferenciará de sus ‘hermanos’ de motor térmico. El trabajo en estas primeras fases de un automóvil que se comercializará antes de que acabe este año establece una cadencia de un vehículo a la semana, dado que los integrantes de la plantilla todavía tienen que familiarizarse con el trabajo y aún se llevarán a cabo pruebas y cambios antes de que comience a incrementarse la cadencia de fabricación. De esta forma, será en torno a mediados del mes de abril cuando se aumente el ritmo de producción de forma paulatina hasta llegar al menos a una media de 14 vehículos a la hora para poder cumplir los cálculos de 20.000 unidades al año anunciadas por Renault. Las tareas de fabricación e industrialización han sufrido un ligero retraso como consecuencia de que algunos de los módulos de batería, que se fabricarán en China, han comenzado a llegar con más demora de la prevista, si bien se considera que el tiempo perdido podrá recuperarse sin dificultades en los próximos meses, hasta que se inicie el proceso de fabricación en serie. Casi artesanal Veteranos trabajadores de la compañía admitían ayer su sorpresa por la forma en la que se ha desarrollado el proyecto e insistieron en el carácter, casi artesanal, del trabajo en estas etapas iniciales. Esta fórmula responde a la manera en la que se ha desarrollado el proyecto Twizy, pensado inicialmente para su desarrollo en países como La India y que la crisis trasladó a una fábrica, la de Valladolid, que en ese momento estaba abocada al cierre. El recorte en las inversiones y el ajuste de los precios requiere que su puesta en marcha se lleve a cabo con unos costes mínimos, si bien desde la dirección ya se ha señalado la posibilidad de una ampliación de las inversiones en función de los resultados del mercado de los coches eléctricos. 100.000 unidades En este sentido, el presidente de Renault España, Jean Pierre Laurent, modificó recientemente las previsiones de ventas para el modelo y anunció que se elevarían a 60.000 unidades, frente a las 20.000 que se calcula que se ensamblarán al año en Valladolid. Unos días antes, el presidente de la alianza Renault Nissan, Carlos Ghosn, indicó ante los dirigentes sindicales de las plantillas del grupo que las ventas podrían alcanzar las 100.000 unidades dado que Nissan también participaría en la comercialización del cuadriciclo que llevará el logo de la empresa japonesa, pero que se fabricarían en Valladolid, como los de la multinacional francesa. De cumplirse las expectativas sería necesario un aumento del ritmo de ensamblaje del modelo. La compañía ha preferido hasta ahora mantener la cautela en este sentido ya que, desde el comienzo de la crisis ha ajustado al máximo sus decisiones sobre fabricación a la demanda de los mercados. El 1 de marzo último, la firma anunció el precio de su primer eléctrico y señaló una cifra que comienza en los 6.990 euros, impuestos incluidos, con un precio de alquiler de batería de 45 euros mensuales para un máximo de 7.500 kilómetros al año. Este precio no incluye los posibles beneficios fiscales o las subvenciones a la compra de automóviles eléctricos que han anunciado diferentes gobiernos europeos. Nissan, por su parte, se ocupará de la venta del vallisoletano Twizy en los mercados asiático y norteamericano.