07 Nov Ros Casares reclama a Thyssen 112 millones por daños y perjuicios de su retirada de España
víctor romero | valencia El Grupo Ros Casares ha remitido un requerimiento al Grupo Thyssen en el que reclama a la multinacional alemana una compesación por daños y perjuicios de al menos 112 millones de euros derivados de su decisión de cerrar la acerera de Galmed en Sagunt el verano de 2013 y de las acciones para tratar de bloquear la actividad de Thyssen Ros Casares, compañía compartida que se nutría del producto remitido desde la central saguntina.
La reclamación cuenta con el visto bueno de los administradores concursales de Ros Casares, que el pasado verano mantuvieron diversos encuentros con representantes de la multinacional alemana con la intención de alcanzar acuerdos de forma amistosa. Thyssen ha rechazado afrontar esos desembolsos por lo que tendrá que ser el titular del juzgado Mercantil número 1 de Valencia el que adopte una decisión.
La acción tiene como objetivo reintegrar esos fondos en la masa concursal para entregarlos a los acreedores. Se suma al nutrido grupo de iniciativas judiciales que la compañía valenciana ha interpuesto contra su socio. Estas incluyen además una demanda de arbitraje en la Cámara de Comercio de Valencia por incumplimiento del pacto de accionistas en Thyssen Ros Casares y el acuerdo comercial de suministro a través de Galmed firmado en 1994, con un impacto negativo por daño emergente y lucro cesante de 24 millones de euros.
La corporación que dirige Francisco Ros García también ha interpuesto una acción social contra los administradores desginados por la multinacional alemana en la sociedad compartida que cesaron de forma simultánea en 2013 con la intención de bloquear, disolver y liquidar la sociedad. La reclamación en este caso es de 69,5 millones.
La última denuncia se ha dirigido por la vía penal por delitos de estafa, administración desleal y delito societario señala a los exconsejeros de Thyssen en Thyssen Ros Casares Wolfgang Born y Joachim Limberg por realizar pagos de forma indebida y actuar de forma temeraria contra los intereses de la mercantil compartida al 50 %.
El pasado mes de julio el Grupo Ros Casares solicitó el concurso de acreedores con un pasivo de cerca de 250 millones de euros. La propuesta anticipada de convenio presentado por la compañía plantea una capitalización de la deuda, alternativa que ofrece tanto a los bancos como a los acreedores comerciales. Los bancos que concentran gran parte de la deuda pendiente de pago son Sabadell, Santander, BBVA, Caixabank y Bankia. Este último es la que lidera las negociaciones con Ros Casares.
Las entidades financieras están dispuestas a aceptar la capitalización y acceder al accionariado para garantizar la viabilidad y continuidad del proyecto. La familia propietaria, con Ros García al frente tras el fallecimiento del fundador Francisco Ros Casares, el pasado mes de junio, está dispuesta a quedarse en minoría si con ello se evita la liquidación. Pero la batalla judicial abierta entre Ros Casares y el gigante Thyssen está dificultando el acuerdo porque algunas entidades financieras no desean tomar participaciones sin que se resuelvan las incertidumbres derivadas delconflicto.
Lo sorprendente es que Thyssen ha dado un giro a su posición. Se muestra abierto a comprar el 50 % de Ros Casares en la sociedad compartida (con plantas en El Puig y Sagunt) pese a que todas sus acciones desde el año 2009 han dirigidas precisamente a tratar de salir de ella e incluso a liquidarla. En 2009, cuando se inició la crisis en España, planteó la venta de su participación a su socio valenciano pero no hubo acuerdo en el precio. En 2013, tras el cierre de Galmed, suministrador de Thyssen Ros Casares, los consejeros representantes de la multinacional aleman dimitieron de su cargo bloqueando los órganos de gobierno por falta de quorum.
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