18 Feb Volantazo regulatorio en el automóvil
La nueva normativa, aprobada en el Congreso con el rechazo del PSOE, obligará a las marcas a recomprar los vehículos a los concesionarios si no logran venderlos y a indemnizarlos en caso de ruptura unilateral del contrato de concesión. La reforma es de calado, ya que trastoca el equilibrio de fuerzas existente hasta ahora en el sector, pero ¿es razonable? La relación entre industria y concesionarios ha sido tal vez demasiado rígida, con una distribución encorsetada por los intereses y objetivos de ventas de los fabricantes. Desde ese prisma, siempre es deseable la búsqueda de un marco lo más flexible y equilibrado posible, pero cambiar las reglas de juego a través de una enmienda exprés en la Ley de Economía Sostenible y sin debate previo entre las partes quizás no sea la mejor forma de hacerlo. Máxime cuando ya existe un proyecto de ley de contratos de distribución que debería ver la luz en esta legislatura y que es una vía probablemente más adecuada para buscar ese equilibrio. Aprobar una norma de ese alcance con tanta premura sólo genera desconfianza, especialmente entre las casas matrices de las marcas, que son las que deciden dónde y cuánto se invierte. Los volantazos siempre son peligrosos.